05 enero, 2010

Luboks modernos

«El Emperador Maximiliano cazando zorros». Panfleto satírico de Bergmann von Olpe con el poema de Sebastian Brant reclamando al Emperador acotar el poder de la nobleza. Basilea, 1497.

Ratones celebrando el funeral del gato. Lubok satírico sobre los funerales del zar Pedro el Grande y sobre el alivio de la nobleza. Moscú, c. 1760.

Ratas y ratones enterrando al gato. Versión impresa del siglo XIX del lubok anterior.

El lubok —que inicialmente significa «corteza de abedul»— es el equivalente ruso de la caricatura o panfleto satírico popular impreso en el Renacimiento y Barroco, con ilustraciones generalmente xilográficas. A veces meras hojas volanderas o pliegos sueltos. Ciertamente, el género llegó a Rusia con un retraso de unos dos siglos, a fines del XVII. Pero gracias a este desfase, mientras en Occidente desde el siglo XVIII los periódicos o gacetas reemplazaron gradualmente al pliego suelto y derivaron sus ilustraciones hacia otros modos gráficos, en Rusia el lubok impreso, hasta los siglos XIX y XX siguió siendo fuente de información para las masas sobre los acontecimientos más importantes, como la guerra patriótica anti napoleónica de 1812, el conflicto ruso-japonés de 1904-1905 o la Primera Guerra Mundial.

La figura de Farnos, con su narizota roja, junto a sus compañeros payasos fue adaptada por los
luboks durante los siglos
XVII y XVIII a partir de los populares pliegos italianos y franceses
de figuras de la Commedia dell'Arte de Jacques Callot. Farnos se convirtió
en el precedente de la Petrushka del teatro popular ruso,
que también inspiraría a Stravinsky.


Un raskolnik (viejo creyente) airado porque le cortan la barba. Este lubok es una 
denuncia gráfica de los decretos modernizadores de Pedro el Grande
que, entre otras cosas, obligaba a los nobles a rasurarse.
«¡Óigame, barbero! Ni me roce las barbas,

y a cualquiera que se atreva
lo meteré en la trena».

Pantyushka y Sidorka visitan Moscú. Una guía-lubok de los monumentos de Moscú del siglo XVIII.

Monstruo del Infierno. Lubok manuscrito del siglo XIX.

Hazañas heroicas de los soldados y campesinos rusos en la Gerra Patriótica Antinapoleónica
de 1812. Lubok de principios del
XIX, del vol. 5 de Отечественная война и Русское
общество
(La Guerra Patriótica y la sociedad rusa), Moscú 1911.





«El Juego del Cosaco». Versión antinapoleónica del Juego de la Oca estándar de 63 casillas, de 1812.

El Desayuno del Cosaco. Luboks de la Guerra Ruso-japonesa de 1904-1905.


El Emperador del Japón y sus arteras «buenas-gentes».




La exitosa guerra de propaganda también fue emprendida por el enemigo.
Luboks japoneses anti-rusos de 1904-1905.


La propaganda de movilización y guerra trajo consigo el último gran florecimiento del lubok. Estos pocos años dieron tanto material que les dedicaremos una entrada posterior.

El valiente cosaco Kozma Kriuchkov, figura destacada en los luboks de la Primera Guerra Mundial.

La vanguardia rusa descubrió el lubok del mismo modo que sus contemporáneos occidentales aprendieron a apreciar los grabados y la imaginería popular. Este género inspiró obras de Kazimir Malevich, Vladimir Lebedev o Mikhail Larionov, entre otros.

Mikhail Larionov: Primavera, verano, otoño, invierno, 1912:





Tras la revolución bolchevique, los artistas al servicio del nuevo régimen transformaron el lubok en el «agitlubok», un medio de fácil difusión de la implacable agitación y propaganda comunistas. Una de las figuras principales de este nuevo género fue Mayakovsky, que incluso dibujaba de su mano los frontispicios e ilustraciones de sus obras.

«Ni doctores / ni Dios / ni siervos de Dios / son de alguna utilidad / para los de nuestra clase.»

Aquellas figuras en rojo y negro, con fragmentos de versos de Mayakovsky, de las que ya hemos hablado, aún pueden encontrarse hoy en algunos calendarios nostálgicos del agitlubok.

Desde los años 30, con la llegada del realismo socialista, el realismo mágico del lubok se desplazó a un segundo plano (aunque hubiera sido bien adecuado, por ejemplo, para ilustrar El maestro y Margarita). Con todo, nunca se abandonó por completo. Los luboks continuaron dibujándose esporádicamente en las décadas siguientes, y en 1989 se llegó a publicar un álbum completo en apoyo de la campaña antialcohólica de Gorbachov, con el título Советский лубок. Всем миром против пьянства (Lubok soviético. Para luchar todos contra el alcoholismo). De este documento impresionante escribiremos también con más detalle.

El poeta y editor Aleksandr Sarymov. Un lubok retrato de los años 70 firmado por el artista de Petersburgo Leonid Kaminsky.

Lubok de I. O. Puhovskaya del álbum de la campaña antialcohólica, Moscú 1989.

El florecimiento del lubok contemporáneo empezó a fines de los 90, y su popularidad va en aumento. El gran maestro es el conocido y muy imitado Andrei Kuznetsov, cuyas Historietas Chukch y Un lubok ya hemos presentado en este blog. Desde 2003 viene publicando bajo el título de Растаманские народные сказки, es decir Cuentos populares rastafaris, sus luboks modernos donde expone y comenta los acontecimientos más recientes del mundo exterior a Rusia —por ejemplo acerca de las figuras de los últimos films de Hollywood— tal y como hacían sus predecesores al fines del siglo XVII.

El maravilloso hombre-máquina conocido como Tyermonator que encontró la muerte en el yunque del herrero. «Del tamaño de un palmo soy. Movido por mi propio espinazo voy.»

Ved a Gorlum, el vicioso, sin un pelo, y Frodo en su tesssoro mete el dedo.


Y aquí están Gena, el cocodrilo-animal africano y Cheburashka, la bestia marroquí de cabeza de gato y lengua busurmana (héroes inmortales del cine soviético).

Spiderman: «Una mano debajo de su ropa, y con las que me sobran me sirvo una copa.»

Y esta es la auténtica imagen de Luke seguido por su samovar autopropulsado mientras Chubakka le ofrece un mejunje curativo.

Y… ¡¡¡La Guerra de los Mundos!!! A su derecha, vean al marciano que pilló una gripe paseando por la ciudad y no sabiendo dónde irse a curar, en un callejón con sus huesos fue a dar.

Noticias frescas sobre el gran fiasco del Gran Colisionador de Partículas suizo en 2008.

El joker de la baraja: Garipoter. «En cuanto se sienta sobre una escoba, vuela por los aires como paloma.»

Noticias nacionales: «Más famoso que La Moños es el inmenso peligro de la palabra impresa». Los
libros que vemos en la hoguera y en las manos de los policías son tratados sobre hongos,
y la figura de la «Santa Simplicidad», a la izquierda, contribuye a la limpieza
moral de la Patria con un Libro del sabroso y saludable champiñón.


Un patriótico borracho ruso se manifiesta contra los modificadores de conciencia foráneos.

Algunos luboks de Kuznetsov pueden verse aquí y aquí (en el segundo lugar, con sus comentarios propios y los de sus lectores). Escribiremos más de ellos en una próxima entrada.


30 diciembre, 2009

De oca a oca, y tiro porque me toca

Puntual como siempre, llegó una semana antes de Navidad el «Aguinaldo» de Víctor Infantes. Hace 13 años que sus Ediciones de la Imprenta reparten entre los amigos, al acabar el año, estas pequeñas joyitas rescatadas del polvo de los anaqueles. Gracias de nuevo.


Este año Víctor nos ha emocionado aún más porque dentro del sobre había un Juego de la Oca datable antes de 1652 y procedente de nuestra venerable Imprenta Guasp, de Palma. Este es el primer tablero que se conserva con un recorrido de 63 casillas, número que con el tiempo quedará fijado como canónico. La plancha de madera se conserva en buen estado en la Cartuja de Valldemossa.

Camilo José Cela eligió una serie de xilografías de la Imprenta Guasp para ilustrar
el primer número de Papeles de Son Armadans.


Los Guasp imprimieron otros tableros de este juego, como por ejemplo este, también del siglo XVII.

Este tablero contiene el número más elevado de casillas, 142, de todos los conservados hasta la fecha


Para completar el regalo, la reproducción se acompaña de un breve texto de Marcelo Grota sobre el juego de la oca, con algunas palabras sobre la historia de la Imprenta Guasp. Quien quiera ampliar ambas informaciones puede empezar por J. Martínez Vázquez de Parga, Juego, figuración y símbolo. El tablero de la oca, Madrid: 451 Editores, 2008, y Miquela Forteza, La xilografía en Mallorca a través de sus colecciones. La imprenta Guasp (1576-1958), Palma: Olañeta, 2007.

Lapidación del Beato Ramón Llull, c. 1755. Se atribuye al grabador Miquel Capó,
uno de los mejores que tuvo nunca la Imprenta Guasp


Es interesante el hortus conclusus donde culmina el viaje de este tablero: un simbólico Jardín del Edén cuyas puertas debían abrirse al vencedor.


Las monedas (mallorquinas) aluden, en cambio, a otras posibles recompensas de un orden más palpable.


29 diciembre, 2009

La casa del amigo


El verano pasado abrió en Palma una librería que es a la vez tienda de vinos, la Biblioteca de Babel. Está en el carrer Arabí, un nombre que nos recuerda al gran poeta sufí andalusí Ibn-al-Arabí, y no debió ser casualidad que, nada más entrar allá con Pei Di, el primer libro que vimos fuera uno de poesía persa. Un breve tomo que contenía traducciones al castellano de tres poetas persas del siglo XX: Nimâ Youshij (1896-1960), Sohrab Sepehri (1928-1980) y Ahmad Shamlu (1925-2000). Junto con Forough Farrokhzad y el ya mencionado Mehdi Âkhavân-Sâles, son los reformadores de la poesía persa moderna, los que han sabido pulsar el verso libre con el ritmo de la respiración.

«El que más me gusta de los tres es Sepehri», escribió luego Wang Wei ayer, al acabar el libro, «pero aquí solo se ha traducido su extenso poema Los pasos del agua y me he quedado con ganas de leer más. Su forma de ver me atrae mucho porque contiene una especie de respeto profundo hacia todo lo que nombra, algo parecido a lo que se encuentra en la música persa, esa seriedad atenta, serena y especialmente respetuosa».


Sohrab Sepehri, que también fue un precursor de la moderna pintura persa, usa imágenes visuales en sus textos, imágenes que arraigan en la tradición persa pero abren a la vez perspectivas sorprendentemente nuevas. Como ocurre en el poema de 1967 que leemos más abajo: «¿Dónde queda la casa del amigo?» Este primer verso del poema lo utilizó, siete años después de la muerte de Sepehri, Abbas Kiarostami para titular su película en que cuenta el recorrido de un chico en busca de la casa de su amigo por las montañas de Irán. De este modo Kiarostami rendía tributo no solo a la memoria de su amigo sino también al maestro que con sus poemas y pinturas enseñó a la primera generación de directores iraníes cómo ver.

El título del poema no tiene una traducción fácil. Podría ser «Dirección», pero en persa también son las «señas», la «indicación», el «rastro». Quizá podría ser también «Señas».

Ya hemos escrito que una de las armas mayores de la poesía persa es la musicalidad de la lengua, cosa que tanto cuesta respetar en la traducción. Por esto, ofrecemos aquí una grabación sonora del poema, sugerimos escucharla y combinarla en la imaginación con la lectura de la traducción. Probad.


نشانی

خانه دوست کجاست؟ در فلق بود که پرسید سوار
آسمان مکثی کرد
رهگذر شاخه نوری که به لب داشت به تاریکی شنها بخشید
و به انگشت نشان داد سپیداری و گفت:
نرسیده به درخت
کوچه باغی است که از خواب خدا سبز تر است
و در آن عشق به اندازه پرهای صداقت آبی است
می روی تا ته آن کوچه که از پشت بلوغ، سر به در می آرد
پس به سمت گل تنهایی می پیچی
دو قدم مانده به گل
پای فواره جاوید اساطیر زمان می مانی
و تو را ترسی شفاف فرا می گیرد
در صمیمیت سیال فضا، خش خشی می شنوی
کودکی می بینی
رفته از کاج بلندی بالا، جوجه بردارد از لانه نور
و از او می پرسی خانه دوست کجاست؟


Neshâni

Khâne-ye dūst kojâst? dar falagh būd ke porsīd savâr
âsemân maksī kard

rahgozar shâkhe-ye nūri ke be lab dâsht be târīkhī-ye shenhâ bakhshīd
ve be angōsht neshân dâd sepidâri o gōft:

nareside be derakht
kuche bâghī’st ke az khâb-e Khodâ sabztar ast
be dar ân eshgh be andâze-ye parhâ-ye sedâght âbī’st
miravi tâ te-ye ân kuche ke az posht-e bolūgh, sar be dar miyârad
pas be samt-e gol-e tanhâyi mipichi
do ghadam mânde be gol
pâ-ye favvâre-ye jâvid-e asâtir-e zamīn mimâni
va to-râ trasī shafâf farâ migirad
dar samimiyyet-e sayyâl-e fazâ, khesh khesi mishinavi
kudaki mibini
rafte az kâj bolandi bâlâ, juju bardârad az lâne-ye nūr
va az ū miporsī: khâne-ye dūst kojâst?


Sohrab Sepehri: Neshani, recitado por Mahvash Shahegh

Dirección

¿Dónde queda la casa del amigo? preguntó el jinete en el crepúsculo.
El cielo se paró en seco.

El peregrino entregó a la oscuridad de la arena
el ramo de luz que salía de sus labios
y dijo señalando a un álamo:

Delante del árbol
hay una callejuela con jardín, más verde que el sueño de Dios
donde el amor es azul como las alas de la verdad.
Ve hasta el final de esa calle que empieza en la adolescencia
luego gira hacia la flor de la soledad
y justo dos pasos antes de la flor
quédate al lado de la fuente eterna de las leyendas terrenales,
donde te alcance el miedo transparente.
En la sinceridad que fluye alrededor oirás un susurro.
Verás a un muchacho,
ha trepado a un pino alto para coger un polluelo del nido de la luz.
Le preguntarás: ¿Dónde queda la casa del amigo?


Aunque este poema es de un surrealismo actual, las imágenes tomadas de la poesía persa clásica permiten también una interpretación acorde con sus significados tradicionales. Así lo hizo Maryam Dilmaghani en 2007, cuarenta años después de la escritura del poema original y veinte años después de la película de Kiarostami, cuando la tradujo al inglés como si fuera un hermoso poema sufí:

At the first light of the dawn
the loner knight asked:
"Do you happen to know
the abode of The Beloved?"

The skies went silent
save their mourning clouds,
save their falling stars.

The pilgrim gave up his glowing twig
to the gloom of the sands
and replied:

“Don’t you see that poplar tree?
Well, right before the tree,
There is lane that you’ll reckon, I deem.
For it is greener than a heavenly dream.
For it is generously shaded with the deep blues of love.
Well, If you See.

So walk down that lane
You’ll arrive to the garden of sense
Turn to the direction of the loner lake
Listen to the genial hymn of leaves
Watch the eternal fontain
that flows from the spring of ancient myths
till you fade away in a plain fear.

When a rigid noise clatter into
the fluid intimacy of the space
you'll find a child
on the top of a tree,
next to the nest of owls
in hope of a golden egg.
Well, if you See.

You may be sure: the child will show you the way.
Well, If you just ask about
the abode of The Beloved.”



Shahab Tolouie: Tango Persa. Del CD Persa-Flamenco Tango Persa (2009).


29 septiembre, 2009

Ciudad


«La Ciudad de Mallorca, antiguamente Palma, afortunada por la fecundidad de su suelo, por su aire sano, por la abundancia de frutos de todas clases, por la belleza impresionante de sus edificios, por la situación de sus murallas y fortificaciones y la circunvalación de tres millas itálicas, la mitad fortificadísima, capital de la isla de Mallorca y asimismo de todo el reino balear, tiene sede episcopal y una Audiencia Real, que preside un virrey en nombre del católico monarca de las Españas. Está situada al principio del quinto clima de latitud norte (39º 36') y en los 25º 2' de longitud. Al sur es bañada por el mar y su célebre puerto es un seguro refugio para las naves. Diseñada con gran esmero por Antonio Garau, Presbítero y Matemático, ve ahora la luz por primera vez. Año del Señor, 1644».

Consta que los romanos fundaron una ciudad llamada Palma en Mallorca pero, de hecho, no hay ningún documento que certifique de manera absoluta que aquélla se correspondiera exactamente con la Palma de hoy. Desde luego, los restos de murallas y vestigios borrosos de algunos posibles edificios importantes (un anfiteatro, por ejemplo), dan ciertas garantías de que la Palma romana estuviera en la parte alta, alrededor de la plaza de Cort.

Cuando llegaron los árabes en 903, de aquellos edificios romanos ya no parece que quedara mucho, y no fueron precisamente respetuosos al asentarse sobre ellos. En resumen, el primer nombre certificado de la urbe es la «Madina Mayurqa» de los árabes, pues «Palma» no pasa de ser una hipótesis oculta en unas ruinas romanas.

En 1229, al conquistar la ciudad, Jaume I simplemente hizo una traducción literal del árabe y dio a la ciudad el nombre oficial de «Ciutat de Mallorca» (ya se la llamaba así desde Cataluña). Y de este modo se la conocería hasta después de la Guerra de Sucesión (Mallorca fue el último territorio en capitular ante el ejército de Felipe V de Borbón, el 3 de julio de 1715).

Plano de «La Ciutat de Mallorca» del presbítero y matemático Antonio Garau, 1644

Como bien se sabe Felipe V, en uno de sus «Decretos de Nueva Planta» quiso hacer tabula rasa en la estructura del estado y castigar especialmente a Mallorca, así que una de las medidas fue cambiarle el nombre a la capital, del orgulloso «Ciutat de Mallorca» al prestigioso pero ajeno topónimo romano «Palma» (nunca «Palma de Mallorca» que es un invento posterior fabricado solo para los forasteros). El borbón también prohibió el uso del catalán en la administración, con lo que «Ciutat» ya no era posible. Y ahora, en 2008, finalmente, se ha fijado el nombre oficial e indiscutible de «Palma».

Por supuesto, en los pueblos de Mallorca, desde el siglo XVIII hasta hoy, mucha gente siguió y sigue llamando a la ciudad «Ciutat», apelativo que se resiste a desaparecer de la boca de los mallorquines.

Óleo anónimo de mediados del siglo XVII que sigue –más o menos– el plano de Garau

Y es lástima que no se haya sabido preservar la denominación «Ciutat» (o «Ciutat de Mallorca») pues son muy pocas las ciudades del planeta que se atreven a llamarse limpiamente así, marcando el orgullo de ser «la» ciudad, como si dijéramos el centro del mundo. Poquísimas: Roma era la Urbs, Constantinopla —Constantinopolis— la Polis (de hecho, Estambul viene del griego local is tan polin = en la ciudad), y Medina, la ciudad para los contemporáneos de Mahoma... Y, a su lado, «Ciutat de Mallorca».

22 septiembre, 2009

Executio in effigie


Destructores de libros y ciegos ejecutores de órdenes bárbaras los habido siempre y en todas partes. Hablando hace unos días de la damnatio memoriae de Erasmo en los sucesivos índices censores católicos hemos recordado la vesania con que se aplicó una anónima mano, con seguridad española, en un ejemplar de la Cosmographiae universalis (Basilea: Heinrich Petri, 1550) procedente de la Biblioteca Real y que ahora se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid (R/33638).

La editio princeps de esta obra del geógrafo y hebraísta Sebastian Münster apareció en 1544, en alemán, dedicada a Carlos V. Se trata de la primera obra moderna de vistas y descripciones corográficas de ciudades. Tuvo tres ediciones hasta esta versión latina de 1550, en la que vemos los maltratados retratos de Erasmo. Luego, entre 1550 y 1628 aparecieron más de veinte ediciones en seis lenguas distintas. Fue, sin duda, una de las obras de mayor éxito del Renacimiento. Mezclaba con buen tino divulgativo informaciones históricas, astronómicas, cartográficas, naturalistas, folklóricas... al paso de la descripción de las ciudades del mundo. Esta edición de 1550 es muy voluminosa, de más de mil doscientas páginas y unos novecientos grabados, incluyendo vistas panorámicas de sesenta y cuatro ciudades.

El libro fue un trabajo colectivo con participación de una gran cantidad de eruditos y artistas. Estos dos retratos de Erasmo se atribuyen a Hans Rudolf Manuel Deutsch que sigue fielmente sendos modelos de Hans Holbein el Joven.


Si en el ejemplo anterior sobre la persecución de Erasmo veíamos la cancelación de su nombre para la posteridad, aquí vemos la obliteración de su rostro: un borrado completo en texto e imagen (es impresionante cómo se le han sacado los ojos y cosido la boca). No sabemos cuándo se cometió el destrozo, pero es de imaginar que fue poco después de la promulgación del infausto primer Index librorum prohibitorum romano de 1559.

En este ejemplar, por supuesto, no es solo Erasmo quien sufrió el atentado. Toda referencia a la Reforma, incluidos aquellos lugares en los que se desarrolló primero, así como algunas alusiones a la religiosidad «supersticiosa» propia de los españoles (p. 61) o las persecuciones inquisitoriales de la herejía (p. 477) fueron tachadas para que los lectores hispanos no se contaminaran.

Pero estos empeños casi siempre fracasan. El libro fue leído y leído con avidez, rellenando con la imaginación los huecos y vacíos depositados por la censura. No deja de ser misteriosa, pero tremendamente sugerente, la anotación de una mano posterior (después, claro está, de 1605) que escribió a ambos lados de la efigie de Erasmo: «Sancho Panza» (a la derecha), «y su amigo d. Quijote» (a la izquierda).

Sobre ello reflexionó Marcel Bataillon:

Nos es imposible reconstruir las reflexiones que guiaban su pluma cuando trazó estas enigmáticas palabras. ¿Sería un ortodoxo que entregaba mentalmente a las severidades de la censura los coloquios de Sancho Panza y de su amigo don Quijote? ¿No sería más bien un espíritu libre que gozaba de sus sabrosas charlas como de un desquite por la prohibición de los Coloquios de Erasmo? Es imposible saberlo, y esto nos importa bien poco. La asociación de ideas que hizo surgir el recuerdo del Quijote en presencia de un Erasmo mutilado basta, por sí sola, para probarnos que ese desconocido percibía entre Cervantes y Erasmo el secreto parentesco que aquí afirmamos. (Erasmo y España, 1983, p. 799).

20 septiembre, 2009

Nomen Erasmi

Pero ¿por qué justamente Erasmo?

Erasmo no era Lutero ni Calvino. Era un sacerdote católico que nunca abandonó su vocación, que condenó las enseñanzas de Lutero, escribió espejos espirituales para parejas cristianas, viudas y caballeros, y que en los últimos años de su vida, cuando Basilea, el agitado centro del humanismo alemán, se hizo protestante, emigró de allí hacia la provinciana pero católica Friburgo, pues, según sus palabras, no podía vivir sin la eucaristía. ¿Por qué, entonces, el Índice expurgatorio ordenó eliminar solo su nombre?

El Index librorum prohibitorum romano, la lista de los libros prohibidos, se publicó por primera vez en 1559 a instancias del Papa Pío IV. Su aparición se debía no solo a la insistencia y la exigencia del papa más conservador del siglo, que también quiso suprimir a la Compañía de Jesús por su «excesivo liberalismo», sino también al giro que había experimentado la relación entre política y religión, iglesia y reforma, desde 1550. Por entonces, hacia la muerte de Carlos V, era ya claro que la Reforma amenazaba la unidad y la gobernabilidad del Imperio. La «herejía» se había convertido en un problema político. Empezaba un proceso de cristalización, llamado «confesionalización» por los historiadores modernos, que a fines del siglo partió Europa en confesiones religiosas y estados nítidamente demarcados por su pertenencia a una confesión u otra, sentando las bases del conflicto global —de hecho, la primera guerra mundial— que recorrió todo el siglo siguiente.

Mientras que, al principio, uno podía ser buen católico y simpatizar a la vez con las nuevas enseñanzas, desde 1550 en adelante a todos se les exigió sin sombra de ambigüedad un compromiso con una u otra confesión. Y el poder político consideraba más peligrosos no a quienes estaban claramente en el otro lado, sino a aquellos que —como los «belgas» de los chistes flamenco-valones— intentaban mantener una ficción de unidad, de diálogo y de equilibrio racional de los argumentos. Y este movimiento, llamado «irenismo» (de la palabra griega εἰρήνη, «paz»), tuvo en Erasmo a su progenitor y piedra de toque.

El Index romano. Portada interior de la edición de 1758El Index romano. Portada interior de la edición de 1758.

En 1559 hacía veintitrés años que Erasmo había muerto, pero la popularidad de sus obras iba en aumento y se iba difundiendo en traducciones que llegaban más allá de los círculos humanistas. Pío IV decidió poner fin de golpe a esta situación incluyendo todas las obras de Erasmo en el Index romano: Desiderius Erasmus Roterodamus cum vniuersis Commentarijs, Annotationibus, Scholijs, Dialogis, Epistolis, Censuris, Versionibus, Libris, & scriptis suis, etiam si nil penitus contra Religionem, vel de Religione contineant. – «Todas las obras de Desiderio Erasmo de Rotterdam junto con todos sus comentarios, notas, tratados, diálogos, cartas versiones, libros y escritos, incluso si no contienen nada contra o acerca de la religión». Desde entonces, el único país en que podían leerse sus obras fue España, donde Felipe II, en su deseo de controlar a un papa profundamente anti-hispano, se arrogó el derecho de publicar un Index propio, muchó más moderado que el romano. El humanista aragonés Lorenzo Palmireno (1524-1579) no encontraba bastantes palabras para expresar su gratitud:

Dios conceda una larga vida al Gran Inquisidor pues él ha sido mucho más generoso con los hombres de entendimiento que el Papa. Porque si él aparta de nosotros los Adagia de Erasmo, como el Papa hizo en su catálogo, ciertamente digo que sudaríamos sangre y agua.

La Locura. Dibujo marginal hecho por Hans Holbein en la primera edición del Elogio de la Locura de Erasmo, 1515.La Locura. Dibujo marginal hecho por Hans Holbein en la primera edición del
Elogio de la Locura de Erasmo, 1515.

La severidad del Index romano no pudo sostenerse mucho tiempo. Pocos años después de la muerte del Papa, en 1564 el Concilio de Trento promulgó una versión más moderada que liberaba varias obras de Erasmo. A continuación, la Congregación papal del Index, establecida en 1571, introducía la nueva categoría de «libros limpios». Las especificaciones publicadas regularmente por la Congregación definían en detalle las partes de los libros que debían «expurgarse» de modo que su lectura fuera aceptada. Esta especificación fue el Index expurgatorius, al que nuestro gorgojo hizo referencia en las guardas de los Emblemata de Alciato, purificados del nombre de Erasmo en 1618.

Estudios de las manos de Erasmo por Hans Holbein, el Joven, 1523Estudios de las manos de Erasmo por Hans Holbein, el Joven, 1523. Holbein, al igual que Erasmo,
mantuvo una actitud que se pudo interpretar como ambigua en su definición confesional.
Lo hemos comentado en nuestra edición de los Retratos o Tablas de las Historias
del Testamento Viejo
, que se publicaron sin el nombre del artista

Entre las obras de Erasmo solo hubo una tratada en detalle en el Index expurgatorius: los Adagia. Las otras fueron o prohibidas o permitidas en su totalidad por el nuevo Index. Los Adagia, la monumental colección de antiguos proverbios griegos y latinos acompañados de comentarios tremendamente minuciosos, aparecía entonces como un libro que no era recomendable ni prohibir ni permitir. Esta obra, que en las intenciones del autor debía presentar el mundo clásico de una manera fácil y fluida, y con un estilo coloquial, se había convertido por entonces en un libro escolar indispensable.

Aquí se han quemado en casa muchas obras de Erasmo y specialmente dos o tres vezes los Adagios. Agora con la licencia avida del Alexandrino, se duda sí se podrían tornar a comprar los Adagios; y ya que fuesse lícito, si le parece cosa expediente hazerlo, porque estos lettores de casa dessean estos libros. – escribe Salmerón en 1560, desde el convento de los jesuitas en Nápoles, a su General Laínez.

De esta manera, la Comisión del Index del Concilio de Trento, ya en 1562 optó por el compromiso de encargar a Gaspare a Fosso, obispo de Reggio, y al impresor del Papa, Paolo Manuzio —nieto del gran Aldo Manuzio— una versión de los Adagia limpia de cuanto juzgaban contrario a la fe católica. La nueva versión se publicó en 1575, y desde entonces fue la única autorizada por Roma.

Edición «expurgada» de los Adagia. El nombre de Erasmo ha desaparecido del frontispicio, así como del mismo texto.Edición «expurgada» de los Adagia. El nombre de Erasmo ha desaparecido del frontispicio,
así como del mismo texto.

¿Qué era lo que aquellos censores juzgaban contrario a la fe católica?

Lo primero, el nombre de Erasmo. En aquel proceso de confesionalización, el nombre estaba tan marcado por sospechas de herejía y falta de fiabilidad que los editores consideraron mejor no cargar sobre los futuros estudiantes este peso. Para ello, además, tuvieron que transformar todas las sentencias de primera persona del singular en sentencias de primera persona del plural o en tercera persona pasiva del singular: por ejemplo, escribieron invenimus (encontramos), o invenitur (se ha encontrado) en lugar del habitual invenio (encuentro, hallo...) de Erasmo. De este modo, realmente estaban actuando con el mismo espíritu erasmiano, pues Erasmo veía los proverbios antiguos como fórmulas de sabiduría colectiva del pasado.

Omitieron todas las referencias a la Biblia y a los padres de la iglesia, fundamentalmente para separar tajantemente la esfera religiosa y la secular, aunque la mayoría de tales referencias no desprendían el más mínimo aroma a herejía. Por lo mismo, omitieron también todas las citas que comentaban el uso de proverbios en la Biblia: Los padres han comido uvas acerbas, y los hijos tienen dentera, o Tocamos para ti la flauta y no bailaste, cantamos endechas y no gemiste.

Eliminaron la mayoría de referencias que contuvieran agudezas políticas o digresiones de crítica social, y las menciones de autores, libros o personas contemporáneos, que tanto animaban el texto. De este modo, párrafos enteros o una de cada tres o cuatro frases de algunos artículos, como ocurre en Aut regem, aut fatuum nasci oportere (se nace rey o imbécil), y hasta artículos completos desaparecieron del libro.


Autorretrato de Erasmo
en los márgenes de sus
comentarios a San Jerónimo
Cualquier trabajo contiene errores. En éste quedaron referencias apuntando al vacío —a artículos eliminados por completo—, o lecturas apresuradas como la de clepsydra pestilentior (más pestilente que la clepsidra) en lugar de clepsidra perstillantior (más veloz que la caída del agua en la clepsidra). Sin duda, ello debía dar mucho qué pensar al lector católico, a quien no se le permitía cotejar las lecturas sospechosas con la edición original.

Es raro que en las investigaciones sobre Erasmo y su proceso de censura —por ejemplo el libro fundamental de Silvana Seidel-Menchi (1992)—, aunque se refieran a esta edición expurgada de los Adagia, nunca se hayan interesado a fondo en los diez mil cambios que hizo obligatoriamente la recepción católica y que la distancian tanto de la protestante. Una compulsa palabra por palabra del «texto católico» con el original y una lista detallada de las diferencias la elaboramos nosotros en Studiolum, en la primera edición digital de los Adagia que es, a la vez, la primera edición completa de esta obra desde la editio optima de Leiden 1703. Además del texto completo de Leiden, el cotejo con la «edición católica» y las notas del famoso impresor y filólogo francés Robert Estienne, publicadas inicialmente en 1563, incluimos también las traducciones contemporáneas de los Adagia. Así, por ejemplo, se encuentra aquí la curiosa traducción inglesa arcaica de Richard Tavernier (1539-1545), o la edición húngara de Johannes Decius Baronius, de 1598, donde los proverbios no van meramente traducidos sino sustituidos por sus equivalentes contemporáneos húngaros.

Erasmus: Adagia. Edición CD por Studiolum
Según los términos del Index expurgatorius, tras la salida de los Adagia expurgados en 1575 no solo la pertenencia de cualquier otra edición quedó prohibida, sino que los cambios debían incorporarse también a las ya existentes. Nuestro ejemplar de Alciato sufrió todos los rigores de este decreto. Ciertamente, los Emblemata no son lo mismo que los Adagia, pero tienen mucho que ver. Erasmo menciona a menudo con respeto a su amigo Alciato en los artículos de los Adagia, y en los emblemas de Alciato aparecen con frecuencia los adagios de Erasmo transformados en «proverbios en imágenes», como destaca Francisco Sánchez, el Brocense, en sus comentarios a lo largo de este libro. El desconocido censor ejecutó en él con toda exactitud aquello que ordenaba Roma para los Adagia: la eliminación del nombre de Erasmo. Es la prueba de un aspecto que la investigación sobre los emblemas ha notado relativamente tarde: que en el siglo XVI el género de los adagios y el de los emblemas se consideraban muy similares.

Esta censura, con todo, y aunque se cumpliera escrupulosamente, no valió el esfuerzo. Los contemporáneos sabían exactamente a quien tenían que agradecer que se hubiera abierto por primera vez una amplia ventana al mundo clásico. Y los países protestantes siguieron publicando los Adagia, e incluso ampliándolos con miles de proverbios nuevos. Los ejemplares de estas ediciones podían encontrarse también en las bibliotecas de muchos conventos y diócesis católicas, y realmente no se sometieron los libros a una expurgación absolutamente metódica. La existencia física de estos ejemplares demuestra lo que anunció John Colet, deán de la Catedral de San Pablo en Londres y amigo de Erasmo, ya a principios de la centuria:

Nomen Erasmi nunquam peribit–
El nombre de Erasmo nunca morirá