14 agosto, 2013

Su Emblemática Majestad



Después de unas cuantas peripecias con el correo postal, nos ha llegado al fin, desde las prensas de Palgrave-Macmillan, la preciosa edición de un conjunto de estudios alrededor de la figura simbólica de la reina en la Edad Moderna. El libro, The Emblematic Queen. Extra-Literary Representations of Early Modern Queenship, se debe al empeño de Debra Barrett-Graves (California State University, East Bay, EEUU), quien desde el inicio del proyecto ha cuidado absolutamente todos los detalles para alcanzar tan buen fin. Con estas palabras presenta ella la obra:

The lives and literary afterlives of queens consort and regnant were of considerable interest for their early modern contemporaries. References to these women appeared frequently as what have been referred to as 'extra-literary' emblematics, including paintings, jewelry, miniature portraits, carvings, placards, masques, and funerary monuments. Objects such as these were also represented through intertextual allusions in emblematic miscellany collections, mythographic works, and other prominent source materials of the time. Studied together, these ubiquitous aspects of material culture offer genuinely new avenues to understanding how early modern queens negotiated their political power within male-dominated societies. The interdisciplinary analyses gathered here range across art, literature, history, and cultural studies to illustrate just how pervasive emblematic references were in both material culture and the development of unique identities. (Debra Barrett-Graves)

Las vidas y la posteridad literaria de las reinas consortes y regentes fueron de considerable interés para sus contemporáneos, a inicios de la edad moderna. Referencias a estas mujeres aparecen con frecuencia en lo que se ha denominado la emblemática 'extra literaria', que incluye pinturas, joyería, retratos en miniatura, tallas, carteles, máscaras y monumentos fúnebres. Objetos de este tipo se representan asimismo mediante alusiones intertextuales en las colecciones misceláneas de emblemática, las mitografías y en otras destacadas fuentes materiales de la época. Estudiados de manera conjunta, todos estos aspectos ubicuos de la cultura material abren auténticas nuevas avenidas para entender cómo las reinas de la primera Edad Moderna manejaban su poder político en unas sociedades de dominio masculino. Los análisis interdisciplinarios aquí reunidos abarcan el arte, la literatura, la historia y los estudios culturales para ilustrar cómo las penetrantes referencias emblemáticas invadían tanto la cultura material como el desarrollo de unas identidades únicas. (Debra Barrett-Graves)

Añadimos los comentarios que han dedicado al libro los profesores Michael Bath y Donald Stump.

Hereditary monarchies have always depended for their very survival on interdynastic marriages and fertile queens, yet the ambiguities of their power and status as women have often been obscured in their historical profiles. As the Renaissance emblem came to play such a central role in symbolic representations of royalty, however, we can now witness those ambiguities and difficulties in the emblematic representation of royal spouses of the early modern period that are explored in the revealing studies that make up this volume. (Michael Bath, Senior Research Fellow, University of Glasgow, UK and author of Emblems for a Queen: The Needlework of Mary Queen of Scots)

Las monarquías hereditarias siempre han dependido para su mera supervivencia de los matrimonios interdinásticos y de las reinas fértiles; con todo, las ambigüedades de su poder y de su estatus como mujeres se ha oscurecido a menudo en sus perfiles históricos. Sin embargo, al venir el emblema renacentista a desempeñar un papel tan central en las representaciones simbólicas de la monarquía podemos ahora atisbar aquellas ambigüedades y dificultades en la representación emblemática de las esposas reales de la primera edad moderna, tal como estudian los reveladores trabajos que componen este volumen. (Michael Bath, Senior Research Fellow, University of Glasgow, UK y autor de Emblems for a Queen: The Needlework of Mary Queen of Scots)

The essays in this volume shine fascinating light on material objects bearing the symbolic images by which Renaissance queens pressed their claims to authority and sought to preserve their fame. In exploring the many interpretive possibilities that arise when royal emblems are seen in relation to competing cultural and political forces in the reigns that produced them, the authors show just how fresh the insights can be when history, art history, and cultural studies come together as intimate friends. (Donald Stump, Professor of English, Saint Louis University, co-founder of the Queen Elizabeth I Society and co-editor of Elizabeth I and the 'Sovereign Arts' and The Age of Elizabeth)

Los ensayos de este volumen arrojan una fascinante luz sobre aquellos objetos materiales que contienen  las imágenes simbólicas por las cuales las reinas renacentistas reclamaban sus pretensiones de autoridad y buscaban preservar su fama. Al explorar las múltiples posibilidades interpretativas abiertas al observar los emblemas reales en su relación con las fuerzas que compiten en lo cultural y en lo político, en los reinos que las produjeron, los autores nos muestran hasta qué punto pueden ser estimulantes estas investigaciones cuando la historia, la historia del arte y los estudios culturales se juntan como amigos íntimos. (Donald Stump, Professor of English, Sant Louis University, co-founder of the Queen Elizabeth I Society and co-editor of Elizabeth I and the 'Sovereign Arts' and the Age of Elizabeth)

Sebastián Muñoz: María Luisa de Orleáns en su lecho funerario, c. 1689.
Hispanic Society of America.

John T. Cull y Antonio Bernat Vistarini hemos contribuido con un estudio sobre la malograda María Luisa de Orleáns (1662-1689), esposa de Carlos II y su representación en los emblemas contenidos en las Noticias historiales de la enfermedad, muerte y exequias de la esclarecida reyna de las Españas doña María Luisa de Orleáns (1690).

Sumario:

0. Extra-Literary Emblematics; Debra Barrett-Graves
1. Caterina Cornaro Queen of Cyprus; Liana Cheney Girolami 
2. Bejewled Majesty: Queen Elizabeth I, Precious Stones and Statecraft; Cassandra Auble
3. 'Bear your body more seeming': Open-Kneed Portraits of Elizabeth I; Catherine Loomis
4. Mermaids, Sirens, and Mary Queen of Scots: Icons of Wantonness and Pride; Debra Barrett-Graves
5. Martyrdom and Memory: Elizabeth Curle's Portrait of Mary, Queen of Scots; Marguerite A. Tassi
6. Anne of Denmark and the Court Masque: Displaying and Authoring Queenship; Effie Botonaki
7. 'A Lily Among Thorns': The Emblematic Eclipse of Spain's María Lusa de Orleáns in the Hieroglyphs of her Funeral Exequies; Antonio Bernat Vistarini and John T. Cull
8. Afterward; John Watkins

09 agosto, 2013

Kit de supervivencia



Quien se sienta tentado –después de leer la nota que dedicamos en Poemas del Río Wang a un pequeño error hallado en el próximo libro, aún inédito, de Umberto Eco– a seguir los pasos de Bram Stoker y Drácula por Bistritz y el Paso de Borgo, se encontrará, sin duda, en una situación mucho más ventajosa que la del pobre y desprevenido Jonathan Harker. No solo porque ya conoce con exactitud el tipo de amenaza que le espera, sino porque podrá pertrecharse cómodamente, con un simple clic de ratón, de todo lo necesario para afrontar con éxito cualquiera de aquellas vicisitudes


Los equipos decimonónicos para matar vampiros, preparados para quienes viajaran desde la Costa Este de los Estados Unidos a los Cárpatos transilvanos, se pueden comprar sin más demora en eBay, y hasta en la prestigiosa casa de subastas de Sotheby’s, por entre diez y catorce mil dólares. No es poco dinero, pero el precio de la propia vida es inestimable.



El contenido de estos equipos es complejo y variado, desde los consabidos ajos, el agua bendita, las velas consagradas y el crucifijo para ahuyentar al vampiro, hasta la estaca de madera y el puñal para soluciones más drásticas; y se añaden también otras armas apócrifas, no documentadas en la literatura primera sobre el tema, como pistolas con balas de plata que sabemos que originalmente se usaban contra los licántropos. El rosario desempeña un papel particularmente importante, y ya fue introducido en el arsenal antivampírico del Drácula de Stoker, donde se recomienda su uso en el Hotel Rey de Hungría de Bistritz:

   Unos instantes antes de que saliera, la anciana subió hasta mi cuarto y dijo, con voz nerviosa:
   —¿Tiene que ir? ¡Oh!, joven señor, ¿tiene que ir?
   Estaba en tal estado de excitación que pareció haber perdido la noción del poco alemán que sabía, y lo mezcló todo con otro idioma del cual yo no entendí ni una palabra. Apenas comprendí algo haciéndole numerosas preguntas. Cuando le dije que me tenía que ir inmediatamente, y que estaba comprometido en negocios importantes, preguntó otra vez:
   —¿Sabe usted qué día es hoy?
Le respondí que era el cuatro de mayo. Ella movió la cabeza y habló otra vez:
   —¡Oh, sí! Eso ya lo sé. Eso ya lo sé, pero, ¿sabe usted qué día es hoy?
Al responderle yo que no la entendía, ella continuó:
   —Es la víspera del día de San Jorge. ¿No sabe usted que hoy por la noche, cuando el reloj marque la medianoche, todas las cosas demoníacas del mundo tendrán pleno poder? ¿Sabe usted adónde va y a lo que va? 
   Estaba en tal grado de desesperación que traté de calmarla, pero sin efecto. Finalmente, cayó de rodillas y me imploró que no fuera; que por lo menos esperara uno o dos días antes de partir. Todo aquello era bastante ridículo, pero yo no me sentí tranquilo. Sin embargo, tenía un negocio que arreglar y no podía permitir que nada se interpusiera. Por lo tanto traté de levantarla, y le dije, tan seriamente como pude, que le agradecía, pero que mi deber era imperativo y yo tenía que partir. Entonces ella se levantó y secó sus ojos, y tomando un crucifijo de su cuello me lo ofreció. Yo no sabía qué hacer, pues como fiel de la Iglesia Anglicana, me he acostumbrado a ver semejantes cosas como símbolos de idolatría, y sin embargo, me pareció descortés rechazárselo a una anciana con tan buenos propósitos y en tal estado mental. Supongo que ella pudo leer la duda en mi rostro, pues me puso el rosario alrededor del cuello, y dijo: «Por amor a su madre», y luego salió del cuarto.


Es sorprendente no encontrar aquí ningún espejo, la herramienta declaradamente más segura para reconocer a un vampiro cuando adopta apariencia humana.

   Dormí sólo unas cuantas horas al ir a la cama, y sintiendo que no podía dormir más, me levanté. Colgué mi espejo de afeitar en la ventana y apenas estaba comenzando a afeitarme. De pronto, sentí una mano sobre mi hombro, y escuché la voz del conde diciéndome: «Buenos días.» Me sobresaltó, pues me maravilló que no lo hubiera visto, ya que la imagen del espejo cubría la totalidad del cuarto detrás de mí. Debido al sobresalto me corté ligeramente, pero de momento no lo noté. Habiendo contestado al saludo del conde, me volví al espejo para ver cómo me había equivocado. Esta vez no podía haber ningún error, pues el hombre estaba cerca de mí y yo podía verlo por sobre mi hombro ¡pero no había ninguna imagen de él en el espejo! Todo el cuarto detrás de mí estaba reflejado, pero no había en él señal de ningún hombre, a excepción de mí mismo. Esto era sorprendente, y, sumado a la gran cantidad de cosas raras que ya habían sucedido, comenzó a incrementar ese vago sentimiento de inquietud que siempre tengo cuando el conde está cerca. Pero en ese instante vi que la herida había sangrado ligeramente y que un hilillo de sangre bajaba por mi mentón. Deposité la navaja de afeitar, y al hacerlo me di media vuelta buscando un emplasto adhesivo. Cuando el conde vio mi cara, sus ojos relumbraron con una especie de furia demoníaca, y repentinamente se lanzó sobre mi garganta. Yo retrocedí y su mano tocó la cadena del rosario que sostenía el crucifijo. Hizo un cambio instantáneo en él, pues la furia le pasó tan rápidamente que apenas podía yo creer que jamás la hubiera sentido.
   —Tenga cuidado —dijo él—, tenga cuidado de no cortarse. Es más peligroso de lo que usted cree en este país —añadió, tomando el espejo de afeitar—. Y esta maldita cosa es la que ha hecho el follón. Es una burbuja podrida de la vanidad del hombre. ¡Lejos con ella! Al decir esto abrió la pesada ventana y con un tirón de su horrible mano lanzó por ella el espejo, que se hizo añicos en las piedras del patio interior situado en el fondo.


Nos preguntamos de qué período son estos kits. La mayoría están fechados entre 1840 y 1850 en eBay, pero una entrada de BS Historian explica que esto es absolutamente imposible. El blog MondoSkepto citado por BS Historian –y por desgracia desaparecido– publicó un análisis detallado del contenido y destacó que muchos de sus componentes no podían ser anteriores al inicio del s. XX; es decir, consecuencia de la locura desatada por la publicación de la novela de Bram Stoker (1897). Por supuesto, cualquiera de estos maletines es hoy una verdadera pieza de coleccionista, pero cuando se crearon fue necesario añadirles unas cuantas décadas de antigüedad para que fueran más verosímiles.


Y la vampiromanía, obviamente, no ha muerto. En 2005 un tal Michael de Winter se enorgullecía de haber sido él el primero, en 1970, en preparar equipos tales, cosa que acabamos de ver que no es cierta y que, aún peor, es desmentida por la existencia de otros kits preparados en los años 50. Es plausible, eso sí, que de Winter haya preparado el frontispicio de un libro inexistente con el que, desde entonces, se atribuye a las instrucciones del imaginario profesor Ernst Blomberg, su supuesto autor, la fabricación de un buen número de kits presentes en el mercado. Y la industria, como se puede comprobar en unos casos y sospechar en otros, sigue siendo bien lucrativa.


07 agosto, 2013

Nombres de Simferopol



Simferopol –Συμφερόπολις– significa en griego «la ciudad del bien común». Curiosamente, recibió este hermoso nombre en griego antiguo solo en 1784, cuando el kanato tártaro de Crimea fue anexionado por Rusia y a causa, sin duda, de haber sido declarada la ciudad centro administrativo de la región de Crimea –o más bien de Tauris, pues por entonces los nombres tártaros repugnaban y los griegos seducían–. Sus residentes tártaros la llamaban Aqmescit, la Mezquita Blanca, pero tampoco este fue su nombre original. Ya los escitas, que convivían en provechosa simbiosis a lo largo de la costa norte del Mar Negro con los griegos, habían establecido aquí una ciudad. De ella solo conocemos el nombre griego: Neápolis. Además tuvo sus nombres armenio y judío caraíta; y hasta los nazis le adjudicaron en 1941 un nombre gótico oficial: Gotenburg, aunque el reino de la Crimea gótica medieval, que se mantuvo desde el siglo cuarto hasta la invasión turca a fines del s. XV –y cuya lengua, aún hablada en el siglo XVIII, fue registrada en Estambul por el mismo enviado vienés Busbecq a quien agradecemos la corona imperial y otras plantas exóticas– no tuvo la misma duración. En comparación con los mil años de aquel reino epónimo, este nuevo nombre oficial solo fue utilizado durante el breve período de tres años.

De manera similar a los nombres, las capas de la historia se pliegan una sobre otra en la ciudad. Los rótulos de las calles guardan todas las versiones de los nombres para que cada uno elija el que mejor le vaya; y ni siquiera queda claro cuál es el antiguo y cuál el moderno. La columna erigida al general Dolgoruki, conquistador de Simferopol en 1771, se encuentra junto a la catedral Alexander Nevsky, por cuyas formas neoclásicas nadie diría que acaba de ser reconstruida: la original fue volada en 1930 y hasta el 2003 el Tanque de la Victoria permaneció en ese lugar. En la céntrica plaza de Lenin su estatua sigue en pie, pero el vacío edificio administrativo y cultural de estilo estalinista se va arruinando a su lado; y justo a su espalda empieza el antiguo barrio industrial, hoy degradado y convertido en distrito marginal.


Avanzando al norte por la calle Karaim, pongo a prueba el poder de los nombres para preservar la memoria. Justo en la primera esquina veo algunos arcos muy antiguos, incongruentes con el barrio industrial. Son arcos característicos de los pórticos de las sinagogas caraítas tradicionales, las kenasas (sobre el caraísmo y sus kenasas pronto añadiremos algo). El pórtico pudo haber sido tapiado en 1891-1896, cuando construyeron al lado una nueva kenasa más grande que, rompiendo con la tradición, fue diseñada en un estilo «europeo» de sinagoga oriental.



«Buenos días», le digo al portero. «Estoy sacando fotografías de las antiguas sinagogas, ¿puedo pasar a hacer algunas fotos?» «Pero esto no es una sinagoga», exclama asombrado; y como prueba señala a la fachada, donde a la estrella del frontón, debo admitirlo, le falta una punta.


La kenasa se ​​clausuró el 5 de marzo de 1930, y en 1936 fue cedida a la Radio (luego Radio y Televisión) de Crimea para convertirla en su estudio. Sigue siendo su sede hasta hoy, con una breve interrupción entre 1941 y 1944 cuando el ejército alemán la utilizó como establo. La comunidad caraíta ahora reclama su devolución y ha logrado que el año pasado, el 7 de octubre, en la Fiesta de los Tabernáculos se pudiera oficiar otra vez después de 82 años en la planta superior del edificio.


Hago una pequeña prueba. Voy rodeando la manzana del edificio en busca del mejor ángulo para la foto y en cada patio pregunto a quienes encuentro si saben de una antigua sinagoga que hubo por aquí. Nadie sabe nada.


A la vuelta de la esquina la calle cambia su nombre por el de Cáucaso. A primera vista, sólo la torre de la mezquita de los tártaros se distingue por detrás del solar vacío, pero mirando con más cuidado encontramos otro de los monumentos destruidos, al que se refiere el nombre de la calle. Está también a la espera de reconstrucción. Un khachkar, una cruz armenia enviada desde Yerevan, y una inscripción nos indican que, al menos, esta es la intención de la comunidad en el lugar dejado por la antigua iglesia armenia. Y también revela que debe haber un número suficiente de armenios en la ciudad para tomarse el propósito en serio.


«En este histórico lugar revivirá la Iglesia de la Dormición de la Santa Madre de Dios
de la Iglesia Apostólica Armenia»

Un poco más abajo, un campanario moderno diseñado con poco éxito atrae nuestra atención. Según su inscripción fue erigido en memoria de san Lucas, confesor y arzobispo de Crimea (1877-1961). El arzobispo fue un médico de éxito, hijo de una familia noble, que en 1923 fue ordenado sacerdote en secreto y más tarde obispo; por lo tanto, su vida fue una constante persecución por parte de las autoridades. El campanario se levantó en 2001 en el lugar de la Capilla de la Anunciación, donde el arzobispo Lucas rezaría hasta su muerte. Fue demolida en la década de 1960.



La calle a la derecha, pasado el campanario, fue originalmente conocida como la calle Tártara. Sólo en la década de 1930 se rebautizó en honor del revolucionario ruso V. Volodarsky, cuyo nombre original, por cierto, también era otro: Moisei Markovich Goldstein. Aquí, en 1508 Mengli Giray Khan, quien consolidó el kanato de Crimea, construyó la Mezquita Blanca, que dio a Simferopol su primer nombre registrado. En 1907 la mezquita fue reconstruida en un claro estilo turco, siguiendo así el gusto de los influyentes centros religiosos y culturales extranjeros de la misma manera como ocurrió con la sinagoga. Tenemos estas dos postales de aquellos años que atestiguan cómo era y cómo se transformó.


«En la ciudad hay 1800 casas, incluyendo muchas de dos y tres pisos, buen número de tiendas, cuatro caravasares, cinco mezquitas…» (Evlia Chelebi, 1666)


La metamorfosis de la mezquita siguió progresando. En la década de 1930 fue cerrada, y después de la deportación de los tártaros de Crimea en 1944 comenzó a decaer. Estaba casi completamente en ruinas hacia 1991 cuando los tártaros repatriados volvieron a ocuparse de ella. Hoy luce en todo su esplendor original –aunque no haya podido recuperar el antiguo jardín ornamental–, y al ser la sede del muftí de Crimea es considerada como el centro religioso de los tártaros de la Península.


El recuerdo de los antiguos lugares se conserva en los nombres. También en la memoria colectiva de las comunidades que después de una destrucción, con gran esfuerzo, consiguen recuperarlos. Es un rayo de esperanza para que Simferopol vuelva a ser la ciudad del bien común.



02 junio, 2013

Poesía y prosa contra España


A punto para la Feria del Libro ha salido el último título de «Medio Maravedí», publicado en coedición con el College of the Holy Cross (Worcester, Massachusetts). Se trata de otra indagación en unos textos que, aunque separados del eje de la gran literatura, iluminan —mejor que muchos otros— aspectos centrales de nuestra historia y nuestras actitudes culturales; sin renunciar, por supuesto, al uso de un denso bagaje literario.

Reflejo en palabras e imágenes de las largas tensiones entre Francia y España en el Siglo de Oro, las Rodomuntadas españolas y los Emblemas del perfecto español, olvidados desde el siglo XVII, caricaturizan con virulencia a los españoles y exhiben la agresividad mordaz de las mejores «guerras de papel» libradas entre ambos países.

Ambas obras, nacidas en universos retóricos y literarios diversos, el de los emblemas y el de los dichos, después de una primera vida editorial independiente empezaron a ofrecerse juntas en 1634 (el mismo año de la sonada victoria española en Nördlingen). Aunaban así su sarcasmo antiespañol y mantuvieron su presencia cáustica, ciertamente emparentada con la Leyenda Negra, en numerosas impresiones hasta los umbrales del siglo XVIII. Hoy volvemos a leerlas arropadas por los estudios y traducciones de Mª Carmen Marín y Víctor Infantes que desmenuzan las causas y razones de aquel mundo de caricaturas grotescas.

Aquí tenemos como muestra una de las series de grabados de los Emblesmes sur les actions perfections et meurs du Segnor Espagnol. En esta edición de «Medio Maravedí» se detalla también minuciosamente la compleja historia editorial de la obra. Copiamos los titulillos de cada emblema; basta verlos para imaginar el tenor de los correspondientes poemas burlones e infamantes que les siguen.

1.- Un ange en l'Eglise. 2.- Un diable en la maison. 3.- Un loup en table.
4.- Un pourceau en sa chambre.

5.- Un paon en la rue. 6.- Un renard pour les femmes. 7.- Un lyon en garnison.
8-. Un lievre estant assiegé.

9.- Un mouton quand il est prins. 10.- Avaricieux. 11.- Convoiteux d'honneur.
12.- Tyran & sanguinaire.

13.- Vindicatif. 14.- Perfide, en traitant la paix. 15.- Vie esclave, d'estre a la misericorde du Segnor. 16.- Heureux estat d'estre delivré des mains du Segnor.



21 mayo, 2013

Karl-Ludwig Selig


It is with sadness that we note the recent passing of the eminent Hispanist Karl-Ludwig Selig, Professor Emeritus of Columbia University, who died in New York on December 1st, 2012 after a long illness. A prolific scholar who published in many areas, Selig's notes and brief articles, many bibliographic in nature, can still be profitably mined by scholars today for research directions that still need to be further explored. Selig will be best remembered for his contributions to two main areas of scholarly inquiry: Cervantes studies and Spanish emblematics. One of the founding members of the Cervantes Society of America, Professor Selig published many important notes and articles on Cervantes and contributed constantly to the CSA, whether in the form of information included in its newsletters, or through his generous financial support that continued unabated until his death. A student of Mario Praz at the University of Rome, Selig's pioneering 1955 PhD Dissertation at the University of Texas, Studies on Alciato in Spain, (published in facsimile by Garland Press, 1990), blazed an important trail for the study of Spanish emblematics. Other publications authored by Karl-Ludwig on emblematics or related fields are listed below.

Recibimos ayer con dolor la noticia del fallecimiento, el primero de diciembre pasado, en Nueva York, del eminente hispanista Karl-Ludwig Selig, profesor emérito de la Universidad de Columbia. Como investigador prolífico y que prestó sus esfuerzos a diversas áreas culturales, firmó a lo largo de su vida numerosas notas y breves artículos, muchos de carácter bibliográfico, que han servido de fecundos puntos de partida para los estudiosos en ámbitos que todavía merecen seguir profundizándose. Selig será recordado entre nosotros en especial por sus contribuciones a dos zonas relevantes de la literatura española: la obra de Cervantes y la literatura emblemática. Fue miembro fundador de la Cervantes Society of America, con la que siempre colaboró por medio de sus investigaciones, reseñas y boletines de noticias pero, además, con una generosa ayuda económica que mantuvo hasta el día de su muerte. Fue alumno de Mario Praz en la Universidad de Roma y presentó en la Universidad de Texas, en 1955, una tesis, Studies on Alciato in Spain (hay facsímil de Garland Press, 1990), que desbrozó el camino de los estudios de emblemática en España Damos aquí una lista de sus obras relacionadas con este campo. 


- «Emblèmes Religieux». En Dictionnaire De Spiritualité: Ascétique Et Mystique, Doctrine Et Histoire, París: G. Beauchesne et ses fils, 1932-1995, 605-609. 

- «The Spanish Translations of Cesare Ripa's Iconologia». Itálica XXVIII, no. 4 de diciembre (1951): 254-256. 

- «Góngora and Numismatics». Modern Language Notes 67 (1952): 47-50. 

- «A Note on Cesare Ripa’s Iconologia». Italica 29 (1952): 108-09. 

- «Poesías olvidadas de Alonso de Ledesma». Bulletin Hispanique 53 (1953): 191-199. 

- «On a passage in Fray Luis de Leon's La Perfecta Casada». Modern Language Notes LXIX (1954): 102-103. 

- «La Teoria dell'emblema in Spagna: i testi fondamentali». Convivium XIII, no. 4 (julio-agosto) (1955): 409-421. 

- «The Spanish Translations of Alciato's Emblemata». Modern Language Notes LXX, no. mayo (1955): 354-359. 

- «Addenda to Praz, Bibliography of Emblem Books». Modern Language Notes 70 (1955): 599-601. 

- «Lastanosa and the Brohers Argensola». Modern Language Notes LXVII (1955): 429-431.

- «La Teoria Dell'emblema In Ispagna: I Testi Fondamentali». Convivium (Societä Editrice Internazionale) 3 (1955): 409-421. 

- «The commentary of Juan de Mal Lara to Alciato´s Emblemata». Hispanic Review XXIV, no. 1 (1956): 26-41. 

- «Gracián and Alciato's Emblemata». Comparative Literature VIII (1956): 1-11. 

- «Concerning Solórzano Pereyra's Emblemata Regio-Politica and Andrés Mendo's Príncipe Perfecto». Modern Language Notes LXXI (1956): 283-287. 

- «Due temi mitologici nel Rinascimento Spagnolo». Convivium (1956): 553-559. 

- «Pero Mexía's Silva de varia lección and Horapollo's Hieroglyphica, Venezia 1605». Modern Language Notes LXXII (1957): 351-357. 

- «Philostratus Imagines and Alciato's Emblemata». Modern Language Notes 72 (1957): 427-428.

- «Sulla fortuna spagnola degli Adagia di Erasmo». Convivium 25 (1957): 88-91.

- «Notes on Spanish Renaissance Lexicography». Convivium XXV (1957): 742-744. 

- «Una traduzione spagnola degli Emblemata di Alciato». Convivium XXV (1957): 215-219. 

- «A Spanish Collection of Emblem Books». Romance Notes 1 (1960): 131-132. 

- The Library of Vicencio Juan de Lastanosa, Patron of Gracián. Ginebra: Droz, 1960. 

- «The Blemata of Luis Tribaldos de Toledo». Hispanic Review 29 (1961): 52-53. 

- «An Anti-Machiavellian Emblem». Italica 38, no. 2 (1961): 134-35. 

- «Emblem Literature: Directions in Recent Scholarship». Yearbook of Comparative and General Literature XII (1963): 36-41. 

- «Antonio Palomino y la tradición de la literatura emblemática en España». En Actas del I Congreso Internacional de Hispanistas, editado por Frank Pierce y Gril A. Jones, Oxford: The Dolphin Book, 1964, 443-446. 

- «Three Spanish Libraries of Emblem Books and Compendia». En Essays in History and Literature Presented by Fellows of the Newberry Library to Stanley Pargellis, editado por Heinz Bluhm, Chicago: The Newberry Library, 1965, 81-90. 

- «Some Remarks on Jan van der Noot». En Homenaje a Antonio Rodríguez Moñino, Madrid, 1966, 185-188. 

- «Curiosa Bibliographica Greeniana». En Friendship's Garland: Essays Presented to Mario Praz on His Seventieth Birthday, editado por V. Gabrieli, Roma: Edizioni di storia e letteratura, 1966, 203-205. 

- «Some Remarks on Gracián's Literary Taste and Judgements». En Homenaje a Gracián, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1968, 155-162. 

- «Algunos aspectos de la tradición emblemática en la literatura colonial». En Actas del III Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, México: El Colegio de México, 1970, 833-837. 

- «A Spanish Manuscript Translation of Alciato's Emblemata». Romanische Forschungen 82 (1970): 584. 

- «Garcilaso and the Visual Arts. Remarks on Some Aspects of Visualization». En Interpretation und Vergleich. Festschrift für Walter Pabst, editado por Eberhard Leube y Ludwig Schrader, Berlín: Eric Schmidt Verlag, 1972, 302-309. 

- «Persiles y Sigismunda: Notes on Pictures, Portraits and Portraiture». Hispanic Review 41 (1973): 305-312. 

- «The Celestina and Literary Portraiture: Prolegomenon». En Estudios literarios de hispanistas norteamericanos dedicados a Helmut Hatzfeld con motivo de su 80 aniversario, editado por Josep M. Sola-Solé, Alessandro Crisafulli y Bruno M. Damiani, Barcelona: Ediciones Hispam, 1974, 471-575. 

- «The Battle of the Sheep (Don Quijote I, xviii)». Revista Hispánica Moderna 38 (1974-75): 64-72. 

- «The Heraldic Devices in the Battle of the Sheep (Don Quixote, I/18): Source vs. Convention». Revista Hispanica Moderna 39 (1976-1977): 139-40. 

- «Gracián un Alciatos Emblemata». En Emblem und Emlematikrezeption, Darmstadt, 1978, 122-139. 

- «Don Quijote, I/8-9 y la granada». En De los romances-villancico a la poesía de Claudio Rodriguez: 22 ensayos sobre las literaturas espanola e hispanoamericana en homenaje a Gustav Siebenmann, editado por José Manuel López de Abiada y Augusta López Bernasocchi, s.l.: José Esteban, 1984, 401-407. 

- «Don Quixote II, 16-17: Don Quixote and the Lion». En Homenaje a Ana María Barrenechea, editado por Lía Schwartz y Isaías Lerner, Madrid: Castalia, 1984, 327-332.

- Studies on Alciato in Spain. Nueva York: Garland Publishing (Garland Studies in Comparative Literature), 1990.

- «Don Quixote and the Game of Chess». En The verbal and the visual. Essays in Honor of William Sebastian Hecksher, editado por Karl-Ludwig Selig y Elizabeth Sears, New York: Italica Press, 1990, 203-211. 

- «La Agudeza y el arte de citar». En El mundo de Gracián. actas del coloquio Internacional de Berlín 1988, Berlín, 1990, 67-74. 

- «Gracián y la emblemática: Nota de un emblematista de antaño». Anthropos. Documentos A: Genealogía Científica de la Cultura 5 (1993): 138.

- «George Richardson and the 'fame' of Ripa's Iconologia». Zeventiende eeuw 11, no. 1 (1995): 27-28. 



El laberinto frente al mar



Es un consuelo dar, en estos tiempos oscuros, con textos que aún nos recuerdan la importancia real de las humanidades, al modo de los maestros Poggio Bracciolini, Leon Battista Alberti, Lorenzo Valla, Leonardo Bruni...
Si tú también, como todo ser viviente, te riges por el deseo de ser feliz, querido Francesco, repite conmigo: «Rana, rana, ranam, ranae ranae, rana». Familiarízate con los intríngulis de las proposiciones temporales: «Ubi, ut, ubi primum, ut primum, simul, simulac, simulaque, dum, donec, quod, antequam, priusquam, cum...». Y, sobre todo, aprende la estructura de las oraciones condicionales para que no quepan en ellas el engaño, el chantaje y la mentira.
 Bolesław Miciński, Respuesta a la carta de Francesco, ciudadano de Roma –1947– (citado por Zbigniew Herbert, El laberinto junto al mar –2013–).
...Y sobre todo aprende la estructura de las oraciones condicionales para que no quepan en ellas el engaño, el chantaje y la mentira.

02 abril, 2013

Cola de león


León del manuscrito griego del Physiologus (ver más abajo), copiado en Venecia en el s. XVI, y que en 1587 pasó de las manos del gran humanista y médico húngaro Johannes Sambucus (János Zsámboki) a la Biblioteca de la Corte Imperial Vienesa (hoy Biblioteca Nacional de Austria) (Cod. Phil. gr. 290)

Ya hemos contado cómo el traductor de Umberto Eco ha de vadear a veces pasajes donde el maestro (y su editor), al igual que el buen Homero, se adormila; y hay otros lugares en que llevado por el ímpetu del relato no comprueba si lo que le dicta la memoria se ajusta a la realidad. Al principio solíamos añadir las observaciones en notas a pie de página hasta que el editor, sorprendido por su elevado número, prefirió que corrigiéramos directamente el texto, considerando que Eco habría escrito lo mismo de haber realizado él la comprobación. Así lo hacemos pero para mejor guardar registro del proceso anotamos algunos casos complejos también aquí. La última vez fue el pozo de Eratóstenes, y hoy es la cola del león.

La cola del león ha llegado hasta nuestra mesa –o mejor dicho hasta el capítulo sobre los bestiarios del nuevo libro de Eco– desde el Physiologus. El Physiologus, compilación en lengua griega elaborada en los siglos segundo y tercero, traducida luego a varios idiomas y convertida en uno de los best-sellers de la Edad Media, es la matriz de todos los bestiarios posteriores. Describía cuarenta animales, plantas y minerales, siempre sobre la base de la tradición helenística pero interpretada ya en clave cristiana. Eco menciona un ejemplo:

Dopo avere descritto questi esseri, il Fisiologo mostra come e perché ciascuno di essi sia veicolo di un insegnamento etico e teologico. Per esempio il leone che, secondo la leggenda, cancella le proprie tracce con la coda per sottrarsi ai cacciatori, diventa simbolo di Cristo che cancella i peccati degli uomini.
Después de describir a estos seres, el Physiologus muestra cómo y por qué cada uno de ellos conlleva una enseñanza ética y teológica. El león, por ejemplo, que según la leyenda borra sus propias huellas con la cola a fin de esconderse de los cazadores, se convierte en símbolo de Cristo, que borra los pecados de la humanidad.

El león borra el rastro de sus huellas con la cola. Physiologus, Codex Sambucus

Un paralelo atractivo, en efecto, que une significante y significado por la asociación ingenua de «borrar» –tal como hace san Isidoro de Sevilla en sus Etimologías, citado con cierto desdén por Eco– pero que no desarrolla la analogía apuntada (huellas de Cristo =/= pecados de la humanidad). Sin embargo, al abrir el Physiologus por la página correspondiente leemos algo bien distinto: una metáfora mucho más expandida que recoge una doctrina cristológica viva a lo largo de toda la Edad Media:

Las dos primeras páginas sobre el león en la edición del Physiologus de 1588 impreso por Plantin (el original griego y latino del texto citado se ve en la segunda página)


«Cuando el león vaga por las montañas y nota el olor del cazador, borra sus huellas con su propia cola para evitar que le persigan, que encuentren su morada y lo capturen ... De la misma manera nuestro Señor Jesucristo, el león espiritual ... enviado por el Padre, borró sus huellas espirituales, es decir, su divinidad; se despojó totalmente y descendió al vientre de María para salvar a la humanidad engañada».

El autor desconocido (identificado en la Edad Media con el obispo de Chipre del siglo IV y Padre de la Iglesia san Epifanio) relaciona la «observación empírica» aceptada por Plutarco y Eliano, con una doctrina teológica popular que exponen varios Padres de la Iglesia –Atanasio, Gregorio Nazianzeno, Dionisio Areopagita, e incluso el propio Epifanio– y, citando a éstos, otros escritores posteriores: que Cristo asumió un cuerpo humano con el fin de engañar al diablo, el engañador de la humanidad, que así, sin tener conocimiento de su divinidad, querría matarle como hombre y como un Mesías exclusivamente humano, contribuyendo de esta manera activamente a su muerte en la cruz y por tanto a la salvación de la humanidad.

Los teólogos cuentan este truco con gran placer y vívidos detalles. Rufino de Aquilea, también en el siglo IV, traductor de Orígenes y amigo (aunque luego entablarían una fuerte disputa) de san Jerónimo, conecta esta doctrina con la metáfora del anzuelo en su comentario sobre el Credo de los Apóstoles.

«El objeto del misterio de la Encarnación era la virtud divina del Hijo de Dios como anzuelo oculto en la forma de la carne humana. Estando Él bajo la condición de hombre (Fil. 2:8), atrajo al Príncipe de este mundo hacia una celada, ofreciendo su carne como cebo ... Como el pez que se traga el anzuelo no sólo no separa el cebo del gancho sino que él mismo sale fuera del agua para convertirse en comida para otros, así él, que tenía el imperio de la muerte, se apoderó del cuerpo de Jesús en la muerte, sin ser consciente de que el gancho de la divinidad estaba encerrado dentro, y se lo tragó y fue capturado. Al romperse las barras del infierno se vio arrastrado, por así decirlo, desde el abismo para convertirse en alimento de otros. Ezequiel profetizó esto bajo la misma figura, diciendo: «Voy a sacarte con mi anzuelo, y te extenderé sobre la tierra. Las llanuras se llenarán de ti, y dispondré sobre ti a todas las aves del cielo, y saciaré a todas las bestias de la tierra contigo» (Ez 29:4-5, 32:3-8) ... Job de la misma manera dice, en la persona del Señor que le habla: «¿Podrás tú atrapar con anzuelo al Leviatán, y le pondrás una anilla en las narices?» (Job 41:1-2)


Vemos una versión de la metáfora en una de las mejores muestras de la miniatura parisina del siglo XIII, el Misal de Reims (1285-1297) conservado en San Petersburgo, cuya compleja iconografía estudiamos durante un semestre en la universidad. En el folio 59v –también ilustración del Credo– Cristo pesca desde una barca con Job y le plantea la misma pregunta. Pero con la caña tendida ante el diablo ya le está demostrando cómo es capaz de atrapar al Leviatán. Y la larga filacteria del profeta Oseas, a la derecha, nos dice cómo interpretar el conjunto: O mors ero mors tua, morsus tuus ero inferne, «oh, muerte, seré tu muerte; seré tu dolor, oh, infierno». En consecuencia, este versículo se convirtió en la primera antífona de las laudes del Sábado Santo, en el oficio matutino.


Guillaume Bouzignac (ca. 1587 – 1641): O mors ero mors tua, Les Arts Florissants, William Christie


Otras veces se alude a la trampa tendida al diablo con un instrumento diferente. Dice san Agustín: «La cruz de Cristo fue ratonera del diablo; el cebo que lo atrapó, la muerte del Señor». Es esto lo que vemos en el Retablo de Mérode, de Robert Campin (entre 1425 y 1428): mientras que en el centro tiene lugar la escena de la Anunciación, es decir, de la Encarnación de Cristo, en el batiente derecho san José arma unas trampas para ratones (y fijémonos cómo se cruzan sus herramientas, la presencia de los clavos... sobre su banco de carpintero).



Apoyados en la autoridad de toda esta tradición hemos cambiado así el texto de Eco en la traducción al húngaro, cuidando de borrar las huellas del desliz:

Después de describir a estos seres, el Physiologus también muestra cómo y por qué cada uno de ellos conlleva una enseñanza ética y teológica. El león, por ejemplo, que borra sus propias huellas con la cola a fin de esconderse de los cazadores, se convierte en símbolo de Cristo que esconde al diablo su naturaleza divina.

Pasada la Edad Media, este motivo de Satanás engañado por la naturaleza humana de Cristo y amargamente burlado, quedaría en segundo plano. Pero no desapareció del todo. Sus ecos lejanos se escuchan hasta en lugares tan inesperados como esta sorprendente Sunday’s on the Way (el domingo está en camino) de Carman.


The demons where planning on having a party one night.
They got beer and Jack Daniels and pretzels, a little red wine, and some white.
They were celebrating how they crucified Christ, on that tree.
But Satan, the snake himself, wasn’t so at ease.
He took his crooked finger and he dialed the phone by his bed,
To call an old faithful friend, to know for sure, that he was dead.

He said, “Grave, Grave tell, did my plan fail?”
Old Grave just laughed and said, “Oh man, the dude is dead as nails.”

Chorus:
Well hey, hey, hey on Friday Night, they crucified the Lord at Calvary,
But He said, “Don’t dread, in three days, I’m gonna live again, you’ll see.”
When problems try to bury you and make it hard to pray,
It may seem like Friday night, but Sunday’s on the way!

A tranquilizer and a horror flick could not calm Satan’s fear.
So Saturday night, he calls up the grave… scared, of what he’d hear.
“Hey, Grave, what’s goin’ on?” Grave said, “Man, you called me twice,
and I’ll tell you, once more again boss, the Jew’s on ice!”

Devil said “Man grave, do you remember when old Lazarus was in his grave?
You said everything’s cool and four days later, BOOM, Ol’ Lazarus, he was raised!
Now this Jesus, He is much more trouble than anyone has ever been to me.
And look Grave he’s got old Devil shook cuz He said, he’s only gonna be dead for three!”

Chorus

Sunday morning Satan woke with a jump, ready to blow a fuse.
He was shaking from the tips of his pointed ears, to the toes of his pointed shoes.
He said “Grave tell me is He alive? I don’t want to lose my neck!”
Grave said, “Your evilness, maintain your cool. You are a wreck!”
Grave said, “Now just cool your jets, Big D, my sting is still intact,
You see, Jesus is dead forever, he ain’t never coming back,
so just mellow out man, just go drink up or shoot up, but just leave old Grave alone,
and I’ll catch you la… la… oh no! OH no! OH NO! OH NO…
SOMEBODY’S MESSING WITH THE STONE!

Then the stone was rolled away and it bounced a time or two,
and an Angel stepped inside and said, “I’m Gabriel, who’re you?
And if you’re wondering where the Lord is, at this very hour,
I’ll tell you he’s alive and well, with resurrection power!”

«Tercera característica del león: cuando la hembra da a luz, el cachorro viene al mundo muerto, y así permanece hasta que, al tercer día, se le acerca el padre y, echándole su aliento en el rostro, lo resucita» Physiologus, Codex Sambucus.