21 enero, 2013

Xuetes


Fíjense bien en esta foto. Un viejo anuncio de Pepsi de fines de los 70 ha ido desvaneciéndose  sobre el muro hasta casi desaparecer. Las paredes no solo oyen, según el sabio adagio, sino que también suelen hablar y van dejando sus mensajes de una generación a otra. Estamos en el extremo oriental del antiguo barrio judío (el call major) de la ciudad de Palma, enfrente de la puerta conocida como la Bab al Gumara de la fortificación árabe, luego cerrada por un baluarte de la muralla nueva y trasladada la salida de la ciudad a la cercana Porta des Camp, unos metros más al sur.

Plano de Palma en 1644, obra de Antonio Garau, con el  contorno del Call major hacia fines del siglo XIV.

También estaba aquí delante la puerta del Call conocida como porta de l’abeurador del Temple (del abrevadero del Temple), llamada así después de la reconquista catalana, cuando la pequeña fortaleza o bastión árabe pasó a ser propiedad de los templarios. Cada noche, durante largos años, las cuatro puertas del Call se cerraban hasta el amanecer.



De la vieja judería de Palma y de sus gentes queda poca memoria. Sí sabemos que justo aquí vivió la ilustrísima familia de cartógrafos de los Cresques, y la estatua del viejo Jafudá mira hoy, solitaria y un poco escondida, hacia la plaza.


La gente recuerda más, porque aún quedan rescoldos, la historia de los conversos y de cómo hasta hace poco sus descendientes, los xuetes, estaban todavía marcados, identificados, disociados y sometidos a exclusión por parte, sobre todo, de la burguesía urbana.


En azul el edificio con el viejo anuncio de Pepsi y el letrero semioculto en su azotea, como descubrirán en la foto de más abajo. A la derecha y hacia el sur del plano, se ven los antiguos edificios fortificados del Temple, situados ante una de las puertas que cerraba la judería, la del abeurador del Temple.



En efecto, si alzamos la vista desde la estatua de Jafudá Cresques encontramos una prueba última de hostilidad urbana hacia los descendientes de los judíos. Algo escondida, con la cobardía de no mostrarse al nivel de la calle pero luciendo una agresiva y nueva pintura roja, la palabra xueta está escrita sobre el muro de la azotea para dirigirse ofensiva hacia los tejados del antiguo barrio judío. Nos sorprendemos –todavía– de que esta foto sea de hoy mismo.


02 enero, 2013

Kamenets-Podolsk


“Como si un tornado hubiera barrido las casitas alrededor de la enorme torre de Stephen Báthory, de siete pisos, al lado de la Puerta de los Vientos. Esta torre fue construida en otro tiempo, bajo dominio de un rey húngaro, un extraño en el trono de Polonia, que quiso conquistar las tierras ucranianas de Podolia. Y ahora, en 1943 (como cuenta Elena Lukyanova), los nazis ejecutaron junto a la Puerta de los Vientos a siete mil destacados hijos de Hungría que no querían colaborar con los invasores fascistas. La Gestapo no se atrevía a matarlos en Budapest, por lo que los envió a morir aquí, en este pequeño pueblo ucraniano.”
Vladimir Belyaev: El viejo castillo (1952)

Esta entrada de resumen, tendrá su continuación en otras más detalladas. Se publica en preparación de nuestro viaje a Czernowitz-Odessa, en abril de 2013.
Hay nombres de lugar que, después de una tragedia particularmente dura, se desgajan, se independizan de la tierra y vuelan por el mundo como pájaros negros: Auschwitz, Katyn, Sobibor… Podemos llegar a olvidar que el espacio que designa el nombre sigue existiendo y que allí amanece cada día más allá de la tragedia: las gentes que lo habitan nacen y se casan, organizan las fiestas de su ciudad, protegen sus monumentos y los muestran a los viajeros. Esto pasa en Dachau, una delicada ciudad del Renacimiento y una eminente colonia de artistas alemanes; en Srebrenica, un pueblo montañero de Bosnia, con sus minas de sal y su balneario... Y también en Kamenets-Podolsk.


Para la mayoría de europeos Kamenets-Podolsk es conocida por una cosa: en el verano de 1941, las autoridades húngaras –aprovechando la oportunidad ofrecida por los territorios de Galizia, desde poco tiempo atrás bajo ocupación alemana– intentaron deshacerse de al menos una parte de los judíos de su territorio trasladando ahí, al otro lado de la frontera, a quienes no pudieran probar su ciudadanía húngara. En realidad, en Körösfő / Yasinya, el nuevo control fronterizo con Hungría, fueron entregados a los alemanes que, en poco tiempo, los ejecutaron a todos: casi dieciocho mil, aunque el número exacto todavía no se conoce.

Y vinieron después tiempos extraños: la gente tenía que demostrar su ciudadanía y nacionalidad, presentar certificados de nacimiento.
Los antepasados ​​de [el gran escritor] Szomory habían vivido al menos doscientos años en Hungría, pero no podían demostrarlo, ya que no tenían ni un solo documento oficial…
Él se encogió de hombros: «Yo no he de demostrarlo. Todo el mundo sabe quién soy». Emil, desesperadamente: «Dezső, van a deportarle, le llevarán a Kamenets-Podolsk». Él no se alteró: «Bien. En cualquier caso, nunca he estado allí. ¿Es una ciudad bonita?»
Andor Kellér: Escritor en la torre (1958)


Pero Kamenets-Podolsk, la ciudad, no merece tener su nombre atado a esta tragedia. De un lado, porque si bien éste era el destino oficial de las deportaciones, buena parte de los asesinatos en masa tuvieron lugar durante el recorrido hasta aquí, sobre todo en Buchach, a unos setenta kilómetros, uno de los centros intelectuales judíos de Galizia, cuna de la familia de Freud, de Wiesenthal, y del primer ganador hebreo del Premio Nobel de literatura, Agnon. «Y allí se encuentra el vuestro», nos dijo el abogado polaco que nos acompañó al cementerio judío de Buchach, señalando desde la colina las dos fosas comunes en las que yacen miles de «apátridas» judios húngaros, y cuya existencia hubo que mantener oculta durante la era soviética. Después de todo, incluso Belyaev, el autor de nuestra cita de entrada, tuvo que recordar la tragedia alterando los detalles y omitiendo cualquier referencia a los judios en 1952, cuando los juicios-espectáculo contra los «doctores sionistas» se encontraban en plena ebullición en la Unión Soviética.


Y del otro lado porque Kamenets-Podolsk –respondiendo la pregunta de Dezső Szomory– es realmente una ciudad hermosa. Muy hermosa, con una compleja historia y una enorme riqueza de monumentos. Además, su historia ya antes de 1941 había tenido que ver con la historia de Hungría.


El nombre de la ciudad significa «roca», y se debe a su insólita ubicación. Se extiende sobre una gran colina rocosa, ovalada, de un diámetro de un kilómetro de promedio, cuyo perímetro acantilado lo forma un meandro del río Smotriych: un cañón inexpugnable salvo por un pequeño istmo que sirve de puente de entrada a la ciudad. El puente, a su vez, está protegido por un castillo medieval de siete torres perfectamente cuidado y reforzado durante siglos hasta que Stephen Báthory, príncipe de Transilvania y rey de Polonia, le dio el aspecto actual de cuento de hadas. El recuerdo del príncipe también alienta en otra pieza impresionante del antiguo sistema de fortificación, la torre Báthory de siete plantas, firmemente asentada al final de la calle de la Pequeña Armenia, a pocos minutos a pie desde el mercado polaco.



De hecho, Kamenets-Podolsk siempre fue ciudad de frontera: en ello estaba su fuerza y ​​su debilidad. En el punto de encuentro del antiguo reino polaco-lituano con el imperio otomano, tenía que resistir sobre sus propios muros los ataques renovados de los turcos cuando lograban quebrar el dispositivo de defensa a lo largo del Dniéster, a sólo cuarenta kilómetros hacia el sur. Es por eso que se construyó como la fortaleza más sólida del país. La ciudad, llave del reino polaco, estuvo en peligro varias veces y su conservación fue siempre un grave problema para los sucesivos monarcas, pero los asedios rechazados con éxito una vez y otra dieron también fuerzas a luchas aún mayores, como ocurrió en la década de 1680, cuando el rey Jan Sobieski, después de la liberación de la línea de castillos locales, con el mismo impulso victorioso partió hacia Viena para evitar que la ciudad fuera ocupada por los turcos, y poner en marcha la liberación definitiva de Hungría del dominio otomano.

Kamenets-Podolsk, en un breve período (1672-1699) de dominio otomano. Grabado parisino de Nicolas de Fer (1646-1720) con indicación de los edificios importantes y las distintas etnias de los barrios de la ciudad, 1691

Además, la situación de frontera de Kamenets-Podolsk también fue el origen de su singular carácter de ciudad mercantil armenia. Los comerciantes armenios procedentes del imperio otomano a través de la «Ruta de la Seda del Este de Europa», después de cruzar la frontera polaca se quedaron aquí por primera vez y juntaron sus bienes con los armenios que ya se habían asentado en el imperio polaco, llegando a Lwów, Cracovia y Breslau. Así es como tomó forma el barrio de los armenios todavía existente en la ciudad: con su imponente torre-fortaleza en la catedral católico-armenia, y la pequeña iglesia monofisita. De hecho, Kamenets-Podolsk fue la única ciudad polaca donde, además de la iglesia de los armenios unidos a la Iglesia Católica, pudo erigirse otra iglesia armenia para los monofisitas armenios originales, aquellos comerciantes venidos desde el Imperio otomano y que pronto volverían allá.



Con todo, los lujosos palacios aún en pie en el centro de la ciudad polaca no dan la impresión de una zona fronteriza. A la ciudad llegaban rápidamente las últimas tendencias intelectuales así como las novedades de moda y los actores de Varsovia. El barrio judío –que había sufrido terriblemente bajo el levantamiento de Bohdan Khmelnytsky y las invasiones subsiguientes de los tártaros– también se abría a las nuevas ideas. Poco después del movimiento mesiánico de Shabbatai Tsvi, fue Kamenets-Podolsk quien encabezó las enseñanzas de este movimiento entre el frankismo, cuyos representantes quemaron el Talmud en la plaza principal de la ciudad en 1757. Aquí nació y mantuvo una lujosa residencia Joseph Yozel Günzburg, uno de los más ricos banqueros judíos rusos del siglo XIX, filántropo y fundador de la Sociedad de Promoción de la Cultura Judía. Y aquí también nació Mendele Mocher Sforim, uno de los padres de la moderna literatura yidis y hebrea; y el actor Zvee Scooler, el rabino de la versión cinematográfica de El violinista en el tejado.



Dentro de la ciudad siguen aún en pie, uno al lado del otro, los mercados polaco, ucraniano y armenio; las iglesias católica, ortodoxa, greco-católica, católica-armenia, monofisita-armenia y la sinagoga; e incluso resiste el minarete dejado por los turcos en su breve dominio. La pequeña meseta donde se asienta Kamenets se repliega en un laberinto de torres medievales, palacios renacentistas y barrocos y calles seductoras dibujadas e el tiempo por varias naciones. En nuestro viaje, pasando por Czernowitz y yendo hacia Odessa, pararemos en esta ciudad fabulosamente bella. También para hacerle justicia y conocer su cara más atractiva, para no quedarnos sólo con la triste reputación asociada a la tragedia de 1941.


23 diciembre, 2012

La vida es hermosa


El reconocimiento le llegó muy tarde a Vladimir Vorobyov. El ingeniero de Novokuznetsk, empleado de la Combinada Metalúrgica de Siberia Occidental, fallecido en 2011 a la edad de 70 años, recibió en la década de los 70 su primera y única cámara. Las fotografías que tomó durante los quince años siguientes no fueron publicadas en  lugar alguno y sólo pudieron verse en un par de exposiciones locales. Fue su amigo y compañero fotógrafo Vladimir Sokolayev quien organizó este mes de noviembre, en Novokuznetsk, una exposición que mostraba todo su trabajo. El acontecimiento llamó de inmediato la atención del mundo fotográfico de Moscú. Y con razón


Lo primero que nos toca en estas fotos es el absurdo radical, la icongruencia perfecta entre escenas, objetos y gentes; unas realidades paralelas que convergen en cada foto. Las agotadas maestras de guardería ​​almorzando en un espacio regido por la alegre imagen de Lenin. Esas otras mujeres de pie, con sus bolsas de la compra, moviéndose torpemente ante los retratos de los trabajadores. La señora con una caja de flores bajo las lianas de una jungla de cables que supera incluso a la del barrio antiguo de Palma.


Sin embargo, estas imágenes son intencional y explícitamente documentales. No encontraremos en ellas subrayados de ingenio visual. Pretenden, como herederas de una larga tradición, reflejar cuidadosamente la realidad; y es así como desvelan precisamente su fondo absurdo. Sin bromas. Un absurdo que es parte orgánica y necesaria del día a día, componente ineludible del escalofrío de la vida.



Por otra parte, también la belleza está siempre dentro de estas imágenes. Belleza, amor y humanidad que, como no podría ser de otra forma, se revuelven dentro del marco del sinsentido, en crudo conflicto con la miseria y la erosión. La belleza no siempre es lo más fuerte. Es más, en muchas fotos parece estar desvanecida. Pero alienta en todas ellas, busca su sitio, se rebela, da esperanza.







03 diciembre, 2012

Honor y honras


El Warburg and Courtauld Institute de Londres es el centro de investigación interartística más prestigioso del mundo y contiene una de las bibliotecas más útiles e impresionantes. Quien recibe una beca para estudiar aquí puede considerarse muy afortunado, no sólo por tener acceso privilegiado durante las veinticuatro horas del día –con llave propia–  a los inmensos fondos bibliográficos que estableció Aby Warburg, donde se combinan de manera única la historia del arte, la literatura, la antropología, la sociología y otras disciplinas de humanidades, sino porque será casi imposible salir del Institute sin publicar un estudio que marcará en adelante toda la carrera investigadora.

El Eleanor Tufts Book Award es el premio más notable para un libro sobre cultura artística española publicado en inglés. Se elige entre tres obras aparecidas durante el año anterior, una de las cuales es siempre propuesta por el Courtauld Institute. La organización y sede del premio es responsabilidad de la American Society for Hispanic Art Historical Studies.

Este año el primer premio lo ha ganado Ilona Katzew por su libro Contested Visions in the Spanish Colonial World (Yale, 2011). Junto a él otros dos libros han merecido la mención de honor. Y uno de ellos, el presentado por Warburg and Courtauld Institutes, ha sido el Libro de las Honras de la Emperatriz María de Austria (1603), del que dimos noticia hace ahora algo más de un año. Preparamos esta edición los fundadores del grupo de investigación Studiolum, tres amigos repartidos entre América, España y Hungría. Estos son los motivos de la mención en palabras del Eleanor Tufts Award Committee:

“Book of Honors for Empress Maria of Austria – Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of Her Death (1603), ed. Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull and Tamás Sajó (Philadelphia: Saint Joseph’s University Press, 2011), for setting an example of a fruitful collaboration among scholars from different countries who made accessible to an English-speaking audience an important primary source and likewise for opening up a promising new line of scholarship in the fields of Spanish and Portuguese art: an annotated critical translation with facsimile of the emblems. The editors uncover a wealth of material relevant for understanding female patronage, iconography, religious practices, history, and literature of the Golden Age, and especially the importance of visual emblems in post-Tridentine Jesuit preaching. The combination of the critical and contextual essay, with the translated text, and the facsimile make this an indispensable resource for scholars and students of emblem books, literature, and symbolic imagery in early modern Spain.”

«Book of Honors for Empress Maria of Austria – Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of Her Death (1603), ed. de Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull y Tamás Sajó (Philadelphia: Saint Joseph’s University Press, 2011), por constituir un ejemplo de colaboración fructífera entre investigadores de diferentes países que ha hecho accesible al público de habla inglesa una importante fuente primaria; y, a la vez, por abrir una nueva y prometedora línea de investigación en los campos del arte español y portugués: una traducción crítica anotada, con el facsímil de los emblemas. Los editores descubren un rico material de relevancia para la comprensión del patronazgo femenino, la iconografía, las prácticas religiosas, la historia y la literatura del Siglo de Oro, subrayando la especial importancia del emblema visual en la predicación jesuítica post-tridentina. La combinación de un ensayo crítico y contextualizador, junto con el texto traducido y el facsímil, lo convierten en un recurso indispensable para los investigadores y estudiosos de los libros de emblemas, de la literatura y la imaginería religiosa de la España moderna.»

En esta apreciación no se menciona el trabajo de otro de los coautores: György Sajó, de Copenhague, quien tradujo y comentó para este libro los cuatro poemas en hebreo presentes en aquellas decoraciones funerales de 1603.

Y estamos en deuda con el Rev. Joseph F. Chorpenning, director editorial de Saint Joseph’s University Press, por la confianza que tuvo en nuestro proyecto y la gran ayuda que nos prestó para que se pudiera llevar a cabo.

Por lo demás, qué decir sino que nos sentimos tremendamente honrados. Honradísimos.




07 noviembre, 2012

Te esperamos, camarada pájaro

“El reyezuelo devora 1,000,000 de gusanos al año” / “El palomo 6,500,000 gusanos”

Debimos publicar esta foto no hoy, sino en mayo, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, y los pioneros salen a los campos en flor a celebrar el Día de las Aves. Sin embargo, su lugar es este porque sigue necesariamente a una entrada anterior.

La celebración del Día de las Aves comenzó en los Estados Unidos en 1894, con el fin de concienciar a los estudiantes sobre la utilidad de estos animales y la importancia de protegerlos. La celebración se extendió rápidamente por todo el mundo. Los países europeos firmaron un acuerdo en París en 1902 sobre la protección de aves útiles, y al cabo de un par de años la mayoría de ellos imponía por ley el Día de las Aves en el calendario..

En Rusia, el Día de las Aves lo volvió a instaurar, después de las escaramuzas pre-bélicas, en 1927 el gran biólogo y conservacionista Nikolai Dergunov, justo en la Colina de los Gorriones de Moscú, donde dispuso numerosos puntos de anidación para las aves. Al evento también asistió Mayakovsky, cuya dacha quedaba por allí cerca. Compuso para la ocasión el poema Te esperamos, camarada pájaro, que desde entonces se convirtió en parte obligatoria del repertorio del Día de Aves hasta finales de los años 70, cuando la celebración se extinguió silenciosamente del calendario soviético de celebraciones.

Retirada del Kremlin de algunas aves no útiles, 1935

МЫ ВАС ЖДЕМ, ТОВАРИЩ ПТИЦА,
ОТЧЕГО ВАМ НЕ ЛЕТИТСЯ?

Несется клич
      со всех концов,
несется клич
      во все концы:
– Весна пришла!
      Даешь скворцов.
Добро пожаловать, скворцы! –

В самом лучшем месте
самой лучшей рощи
на ветке
      поразвесистей
готова жилплощадь.
И маленькая птица
с большим аппетитцем.

Готовы
      для кормежки
и зерна
      и мошки.
Из-за моря,
      из-за леса
не летят
      скворцы,
            пока
пионеры
      сами лезут
на березины бока.

Один
      с трубою на носу
уселся
      аж на самый сук.
– Вспорхнуть бы
      и навстречу
с приветственною речью. –
Одна заминка:
без крылышек спинка.

Грохочет гром
      от труб ребят,
от барабана шалого.
Ревут,
      кричат,
            пищат,
                  трубят.
– Скворцы,
      добро пожаловать! –

Бьют барабаны бешеней.
Скворцы
      погоды вешней
заждались за лесами, –
и в жданьи безутешном
ребята
      по скворешням
расположились сами.

Слетит
      скворец
            под сень листов,
сказать придется:
            – Нет местов! –

Хочу,
      чтоб этот клич
            гудел
над прочими кличами:
– Товарищ,
      пионерских дел
не забывай
      за птичьими.
TE ESPERAMOS, CAMARADA PÁJARO,
¿POR QUÉ NO VUELAS?

Vuela un grito
      desde todas partes,
vuela un grito
      a todas partes:
– ¡La primavera ha llegado!
      ¡Con los estorninos!
Bienvenidos, estorninos! –

En el mejor lugar
del mejor árbol
todo a lo largo
      de las ramas
la vivienda está dispuesta.
Pequeñas aves
con gran apetito

Están listas
      para devorar
semillas y
      moscas.
Desde más allá
      del mar y el bosque
los estorninos
      no volarán
            hasta
que los pioneros
      no suban a
lo alto del abedul

Uno de ellos,
      con un silbato en la boca
se ha sentado
      en la punta de la rama.
– Yo volaría
      y saldría a su encuentro
con un discurso de bienvenida. –
Solo hay un problema:
es difícil volar sin alas.

El trueno retumba
      en los silbatos de los chicos,
en los locos tambores.
Rugido,
      grito,
            pitido,
                  alboroto.
– Estorninos,
      Bienvenidos, estorninos! –

Batiendo los tambores a la carrera.
Los estorninos que
      por el bosque
esperaban a que pasara el invierno
no pueden ahora estarse quietos,
los niños
      ellos mismos cubren
las ramas de los árboles.

Vuela
      el estornino
            por debajo de las hojas,
y regresa:
            – ¡Todo está ocupado! –

yo quiero
      que este grito
            sea más fuerte
que cualquier otro
– Camarada,
      que las aves
te hagan recordar
      que eres un pionero.

Selecting a location for the statue of Mayakovsky, 1956

Pero para que haya también algo más actual, incluyo las imágenes de archivo de otros desfiles de aquel período. Y quien quiera saber cómo se celebró este día hace exactamente 75 años, que consulte el informe que nosotros elaboramos.


03 octubre, 2012

Tantour


Mujer de ciudad, mujer drusa y mujer campesina de Damasco. Foto de Sebah, 1873

En un comentario a nuestra entrada «Damascus Anno», un lector se sorprendía ante la imagen del tocado de una mujer drusa. Podíamos pensar que, al ser él un ciudadano británico lo habría tenido que ver, quizá, en su infancia pues Children’s Magazine publicó este grabado y su descripción para los pequeños lectores ya en 1834:


«'¡Qué cosa tan extraña tiene esta mujer sobre su cabeza! ¿para qué lo lleva, me pregunto?' Pues, pequeño lector, es costumbre en su país que las mujeres usen tales tocados, y sin duda se ven tan guapas con ellos como aquí con las peinetas de concha o las mantillas de lujoso encaje; el tantour, como se le llama, está hecho de plata, y es casi tan ancho en la parte inferior como la palma de la mano, estrechándose gradualmente hasta la punta en la parte superior; encima le colocan velos blancos de muselina con los que ocultan enteramente sus rostros cuando salen, y los viajeros dicen que estos extraños tocados les dan un aspecto muy bonito y elegante».

Mujer drusa de las montañas Shouf luciendo el tantour. Foto de Félix Bonfils, ca. 1870

Según la página del sitio levantino Al Mashriq que describe los trajes tradicionales del Levante, este tocado era usado por las mujeres casadas de las aldeas drusas en las montañas del Líbano, principalmente alrededor de Deir el Qamar, y por lo general lo recibían de su marido el día de la boda. Podía ser de hasta un metro de alto, según el prestigio y riqueza de la familia. El origen de esta moda es incierto. Algunos piensan que deriva de los altos sombreros persas o del interior de Asia, mientras otros creen que lo llevaron los cruzados hasta el Líbano. Esto se contradice con el hecho de que ya los relieves grecorromanos de Kartaba, en Líbano, muestran tocados similares. De acuerdo con la descripción del Museo Tareq Rajab de Kuwait, los cruzados lo importaron en sentido contrario, desde el Líbano a Francia, donde a menudo es identificado con el hennin desde finales del siglo XIV, y lo vemos en miniaturas y pinturas desde la década de 1420 en adelante.

Hans Holbein el Viejo: Presentación de Cristo en el Templo, 1500-1501, y Hugo van der Goes: Altar Portinari, 1476-78, detalles

Este peculiar complemento se menciona con frecuencia en los relatos de viajeros del siglo XIX a Tierra Santa.

«Nada de particular ocurrió durante nuestro regreso a Zahle, salvo que adelantamos a algunas mujeres a caballo que usaban el tantour, ese adorno extraordinario que portan en la cabeza las mujeres drusas; es un cuerno de plata o de cobre plateado dependiendo de la riqueza de la poseedora, de un pie y medio o dos de longitud, que surge de la parte superior de la frente como un cuerno de unicornio, y va adornado con figuras en relieve de estrellas o animales según variados patrones. Por encima se engancha un velo de muselina blanca, con el cual se puede ocultar el rostro a voluntad. Este cuerno se fija sobre una almohadilla en la cabeza con una tan engorrosa complicación que a veces no se lo quitan durante un mes —un incómodo gorro de noche, es de suponer, para cualquier mujer.» (James W. Parker: Three weeks in Palestine and Lebanon, 1836).

Parece que la ilustración de Parker fue la única representación europea contemporánea
del tantour, luego repetida en otras publicaciones. Con toda probabilidad
también Parker la copió de una anterior fuente impresa.

«Mientras esperaba al Emir, fui hasta el pueblo de Babdall, y al volver la esquina de una casa topé con media docena de niñas y mujeres que bajaban con dificultad por las peñas, tocadas con unos tantours cuyo notable tamaño indicaba que eran de la casta más alta. Los adornos pesados ​​y ruidosos barrían el suelo, sus velos blancos ondeando como banderas enmarcaban sus rostros risueños y sus cabezas eran cornucopias de joyas y flores; los cuellos como de ídolos de templos indios, amarillos de oro reluciente, y los trajes de un color marrón-rojizo, salpicados todos de estrellas y orlados con encajes del mismo metal. ... ¡Qué maravillosa costumbre la de este apéndice colocado en la cabeza el día de la boda y fijado allí hasta la muerte, durante el sueño, la enfermedad, en las fatigas del trabajo de casa o en el campo, siempre allí puesto, amarrado y seguro como el bauprés en la proa de un barco!. No le atañe ninguna superstición, no hay tradición que pretenda explicarlo ni religión que lo consagre. Ha atravesado por todas las religiones y cambios, se eleva más allá de cualquier circunstancia histórica y permanece entronizado en la frente de la matrona a pesar del anatema del sacerdote o la volubilidad de las modas. ... No es fácil adivinar por qué razón terrenal ofendía al clero, hasta que el obispo de Beirut me iluminó diciéndome con gravedad que ¡el tantour era el ídolo que adoraban los drusos! Los cristianos, dijo, sólo recientemente habían caído en esta práctica anticristiana. ... Una pequeña figura de bronce, eminentemente arcaica, encontrada en el barrio de Saida y actualmente en mi poder representa a una mujer desnuda salvo por una ligera ropa en la cintura, y llevando el tantour. Se encontró en uno de los sarcófagos primitivos abiertos en la roca o hechos de piedra, que tantas veces me llenaron de asombro al pasar inesperadamente sobre ellos.» David Urquhart: The Lebanon (Mount Souria), 1860.

“Princesa libanesa del siglo XIX”. Traje reconstruido, de aquí

De la reciente prohibición cristiana del tantour informó la edición de 1861 de la London Review, explicando que en una ocasión «cuando una dama maronita estaba recibiendo el sacramento de mano de un obispo, por desgracia sacudió de repente la cabeza, el tantour golpeó el cáliz y derramó su contenido al suelo: en consecuencia, los sacerdotes denunciaron su uso». Esto es, con toda probabilidad, sólo una anécdota piadosa, y la verdadera razón debe haber sido el deseo de demarcación simbólica de la secta musulmana de los drusos. Sin embargo, varios viajeros notan cómo el tantour estaba difundido entre las cristianas maronitas del Líbano, mientras otros se esforzaban por descubrir en él la supervivencia de una costumbre presente en el Antiguo Testamento:

«También vi una procesión extraordinaria, y me dijeron que era una boda drusa. Había varias mujeres montadas en camellos y una a caballo, que Abdallah dijo que era la novia. Llevaba en la frente lo que se conoce como el tantour, es decir, un tubo de estaño de considerable longitud, con una proyección de quince pulgadas en disposición semi-horizontal, «como un cuerno de unicornio», y lo cubría con un ligero velo. Otras varias mujeres en la procesión también usaban el tantour. ... Algunos de estos tubos están hechos de plata y adornados con joyas, y otros que vi alcanzaban quizás veinte pulgadas de largo. De dónde surgió la moda de usarlo, no lo sé decir, pero no hay ninguna duda de que los han usado ​​las gentes de este distrito desde tiempos inmemoriales, y que el valor de estos tubos o cuernos está en consonancia con la riqueza de la persona que los lleva, del mismo modo como las cadenas de oro y los anillos suelen tenerse por signos de distinción en Inglaterra. Cada parte del atuendo, que ya era usado hace 3.000 años, con todos los matices del color, desde la piel de tejón, o la sandalia, (Ezequiel xvi. 10,) hasta la diadema o turbante, todavía está en uso. Las mujeres, según creo, rara vez se quitan el tantour, y me han dicho que lo llevan incluso de noche. Una cosa relacionada con el tantour es particularmente digna de atención, y es que mientras algunas lo llevan oblicuamente desde la frente, como he descrito, otras lo llevan en la coronilla, y otras casi perpendicularmente. En el primer caso denota a una mujer casada, en el segundo una mujer soltera o joven, y el último una mujer casada con hijos. Así era con Ana, como se registra en 1Sam. ii. 1, 10. Cuando Samuel nació, ella dijo: "Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder [la Escritura usa aquí la metáfora cuerno] se exalta no sólo en mi cabeza, a pesar de que es una marca de honor entre las mujeres, (ya que muestra que Dios me ha bendecido con un hijo), sino— en el Señor, y eso es mucho mejor". La misma figura se utiliza en Sal. xcii. 10; cxii. 9, y en otros lugares. El grabado de al lado, aunque no exactamente igual a la procesión que vi, da una idea aproximada de la misma, así como del tantour» John Gadsby: My wanderings: being travels in the East in 1846-47, 1850-51, 1852-53, 1855.


La idea de que el tocado druso representara una tradición superviviente desde tiempos bíblicos deslumbró la imaginación de los orientalistas del siglo XIX. Las descripciones de tantours hablaban cada vez más de las citas bíblicas inscritas en los cuernos, y el tantour acabó entrando en la exégesis, los diccionarios bíblicos e incluso en los comentarios a la Sagrada Escritura.

La explicación bíblica del tantour y su habitual ilustración, en la entrada «PLAITING of the hair» del People’s Dictionary of the Bible, 1850.


El versículo 10 del Salmo 92 —«Pero tú exaltarás mi fuerza [cuerno] como la del unicornio [en otras traducciones: toro salvaje]»— lo explicaba así The comprehensive commentary on the Holy Bible, Brattleboro 1837, ilustrado con la imagen ya bien conocida: «Calle. la cita muestra el vestigio de una costumbre muy antigua, la del tantour o tantoura, usado por las mujeres drusas del Líbano. Imita la descripción del cuerno del unicornio, nota, Núm. 23,22. Munro dice: «estos ‘tantoura o cuernos’ son de oro, plata o madera. En general, las mujeres jóvenes ricas y presumidas lo llevan de gran longitud, recto desde la parte superior de la frente, mientras que las humildes, pobres o ancianas, lo colocan ladeado, mucho más corto y abierto al final como trompeta (cita, Job 16:15). Así, el magnificado cuerno sigue dando un mensaje de poder y confianza». Ramble in Siria, 1833.”

Esta explicación, a pesar de ser ingeniosa y atractiva, es por completo infundada. Los versículos bíblicos sobre los cuernos, como ha comprobado Két Sheng en el texto hebreo, se refieren todos a los cuernos de los toros y es una antigua expresión idiomática que nunca adoptó el Corán ni la tradición musulmana. Y sería inútil buscar la supervivencia de las tradiciones judías del Antiguo Testamento en una comunidad musulmana étnicamente árabe de origen persa del siglo XI. Con el desarrollo de la arqueología bíblica, a medida que los investigadores que llegaban a Tierra Santa dejaban poco a poco de compulsar cada una de sus experiencias sobre una fuente bíblica inmediata, el tantour también fue desapareciendo de la exégesis.

La primera imagen de esta entrada da fe también de lo mucho que los orientalistas se aferran a sus propias tradiciones. De hecho, en la vida real, esta vista, es decir un tantour sin velo, era inimaginable. Se explica porque la foto fue tomada en la Exposición Universal de 1873 de Viena, donde lo más importante era mostrar al público uno de aquellos tocados, no cubierto por ningún velo, de los que habían leído en los relatos de viajes de todo el siglo anterior. Pero esta vista imposible en la realidad fue inmediatamente canonizada por la página que muestra los trajes sirios en el voluminoso álbum de Braun y Schneider, Geschichte der Kostüme (c. 1861-1880), obviamente copiando aquella foto de Viena.


Tan oscuro como el origen del tocado es el origen de su nombre —obviamente, los dos problemas están conectados—. El árabe clásico desconoce esta palabra. Két Sheng sólo lo ha encontrado en el diccionario de árabe levantino (J. Elihay: The Olive Tree Dictionary. A Transliterated Dictionary of Conversational Eastern Arabic (Palestinian), s.a.)::

ṭanṭūr(a) = 1) gorro alto 2) capucha (de una chaqueta, etc.).

Esta palabra — en árabe طنطورۃ — es sospechosa, ya que contiene cuatro consonantes en lugar de las tres obligatorias: ṭnṭr. Esto ocurre generalmente en las palabras compuestas o en palabras de origen extranjero. Aquí probablemente se trate del segundo caso..

Mujer drusa, 1870s: tal vez sea una foto de Félix Bonfils, de aquí

Conocemos otras tres apariciones de esta palabra. La primera está en el ecuménico —cristiano - ortodoxo, anglicano, protestante, católico— Instituto Tantur, entre Jerusalén y Belén, cuyo nombre, según consta en su página web, significa «loma» o «altozano» en árabe. De hecho, el Instituto se encuentra en lo alto de una hermosa colina, con una vista excelente sobre el puesto de control palestino-israelí número 300, popularmente conocido como «Puesto de control Tantur».

Vista de Belén desde el Instituto Tantur, y del mundo desde el lado palestino del Puesto de Control Tantur.


El segundo es el nombre de la antigua aldea costera árabe Tantura —الطنطورة— destruida en 1948 junto con otras 300 aldeas palestinas por el ejército israelí. Ahora los kibutz Dor y Nahsholim están al lado de sus ruinas; el aspecto antiguo y moderno del lugar puede contemplarse aquí, aquí y aquí. Según la Wikipedia inglesa el nombre significa «colina» en árabe local, y la Wikipedia hebrea añade que este cerro era el local Tel Dor.


La tercera aparición de este nombre se encuentra en Jerusalén, en el valle de Cedrón. Aquí se alza un monumento funerario monolítico tradicionalmente llamado Tumba de Absalón, cuya lapidación ritual solía ser un programa ceremonial no sólo para los judios, sino también para los peregrinos cristianos medievales. En realidad el monumento no fue erigido hasta el siglo primero, y de acuerdo con su inscripción en griego recientemente descifrada por Joe Zias y publicada en Haaretz, los primeros cristianos veneraban en ella la tumba de Zacarías, padre de San Juan Bautista. En árabe se llama —inspirándose claramente en su forma— Tantour Pharoun, es decir, «el sombrero del faraón / rey». O, para ser más precisos, su tantour.