24 febrero, 2013

Digitus impudicus


Últimamente en España, entre corruptos y presuntos corruptos, vemos a mucha gente dedicando este gesto a los periodistas que les persiguen o al público en general. Parece que su significado es claro y explícito en todo Occidente y no hace mucho, justo cuando la crisis batía con todo su peso sobre Grecia, hablamos de esta imagen de la revista alemana Focus.


Nuestra amiga Poly Hatjimanolaki publicó un comentario sobre esta Venus de Milo dedo en ristre y cubierta, además, por la bandera griega. «Tramposos en la familia euro», clama la portada, y el artículo ofrece un resumen sencillo de entender para cualquier lector alemán: «Los griegos se han instalado muy bien en el triángulo de trabajo en negro, fraude fiscal y fakelaki (Φακελάκι, en griego, literalmente «sobrecito»). Es obvio que el soborno, la corrupción y la evasión de impuestos los llevan en la sangre» (y extienden la opinión a España, Portugal e Italia). Poly ilustra su análisis de estos estereotipos, que se remontan hasta el astuto Ulises, con otras versiones «modificadas» de la Venus de Milo, cliché visual para identificar a Grecia usado tópicamente en la portada.

Gino Boccasile: Sello de propaganda fascista que representa a un soldado americano llevándose a rastras a la Venus de Milo; y el mismo sello pegado en un sobre de la Italia del norte ocupada por los alemanes, 1944


Gran parte de estas ilustraciones basan su comicidad en completar el antiguo torso mutilado de mármol con elementos anacrónicamente modernos: un garfio, una guitarra eléctrica, una raqueta de tenis. Sin embargo, la portada de Focus es bien distinta a esta serie. El gesto del dedo medio levantado no es más moderno, sino muy anterior a la estatua, y fácilmente podríamos encontrarlo si no en una estatua clásica, tanto en un antiguo ídolo priapeo (y en los versos 1-2 del himno priapeo 56), como en un graffiti de Pompeya.

Internet rebosa de una curiosa explicación etimológica del «saludo con el dedo del medio», situándolo en la batalla de Angincourt, en 1415, donde los franceses amenazaron a los famosos arqueros ingleses con cortarles el dedo con que tensaban las cuerdas (como en efecto habían hecho los espartanos con los atenienses cautivos, según Tucídides). Pero la batalla, como se sabe, acabó en una victoria aplastante de los ingleses, y los arqueros lo festejaron mostrando triunfalmente a los prisioneros franceses cómo sus dedos aún podían «pluck yew» (arrancar o tirar del tejo –yew–, pues los arcos estaban hechos de la madera de este árbol). Con el tiempo, el grupo «pl» inicial se transformaría en «f», y «yew» pasaría a escribirse con otra ortografía y he aquí cómo, con este birlibirloque, el gesto pasó a tener una interpretación bastante diferente...

Varios sitios dedicados a desmentir leyendas urbanas no se cansan de oponerse a este mito e insistir en más plausibles orígenes del gesto del «digitus impudicus» (dedo impúdico) o «digitus infamis» (dedo infame). Hemos citado a Marcial, pero también se aduce a Suetonio o Aristófanes (hace unos años se publicó en español un libro divulgativo sobre gestualidad, obra de nuestra amiga M. Antònia Fornés y de Mercè Puig, donde se habla también de este ademán y otros que todavía usamos: El porqué de nuestros gestos, Barcelona: Octaedro, 2008). Nosotros, sin embargo, en lugar de traer aquí todos estos textos podemos hacer una limpia referencia a una preciosa fuente que hace ya quinientos años los mencionaba, aun añadiendo otras citas poco recordadas. Sorprende que nunca se mencione el texto en estos foros. Hablamos de los Adagia de Erasmo, la monumental colección de proverbios antiguos ampliada con sus referencias y comentarios.

Adagia 2.4.68. Medium ostendere digitum. Medio item digito porrecto, supremum contemptum significabant. Martialis lib. 2: Et digitum porrigito medium. Nam hunc digitum Martialis impudicum vocat: Ostendit digitum, sed impudicum. Persius infamem: Infami digito & lustralibus ante salivis. Huc arbitror pertinere, quod apud Laërtium Diogenes, ut alibi diximus, hospitibus quibusdam Demosthenem videre cupientibus, non indice digito, sed medio porrecto demonstravit, parum virum innuens & effoeminatum. Ac paulo post, eodem in loco, satis indicat porrectione digiti medii quippiam obscoenum significari, cum ait, insanos haberi, qui medium porrigant digitum, qui indicem, non item. Itaque eodem in carmine duobus adagiis extremum contemptum indicavit Satyricus: Mandaret laqueum, mediumque ostenderet unguem. Elegantius fiet utrumque, si longius detorqueatur. Ut Philosophicis praeceptis laqueum mandes, tu tuo vivito more. Et Theologorum decretis negociatores medium unguem ostendunt, id est, plane contemnunt ridentque.

Adagia 2.4.68. Señalar con el dedo del medio. 
El dedo del medio levantado era el signo del mayor desprecio para los antiguos. Marcial, Libro 2. [Ep. 2,28]: Muéstrale su dedo medio. El mismo dedo es llamado «impúdico» por  Marcial [Ep. 6,70]: Muestra su dedo, pero el impúdico. Y es el «infame» para Persio [Sat. 2,33]: ... ella lo santifica con su dedo infame y con la saliva [es decir, la abuela a su nieto romano recién nacido, contra el mal de ojo]. En mi opinión pertenece aquí lo que leemos en Diógenes Laercio: que cuando alguien era preguntado por extranjeros acerca de Demóstenes, se le señalaba, no con el índice, sino con el dedo medio, como indicando que se le consideraba una mala persona y un afeminado. El mismo autor sugiere algo más abajo que el dedo medio levantado significa algo indecente, porque llama locos a quienes señalan con el dedo medio, contrariamente a aquellos que señalan con el dedo índice. Y el Maestro de las Sátiras [Juvenal, Sat. 10,53] cita dos adagios en un verso para tratar del desprecio: mandaba a la horca [Demócrito a la Fortuna que le amenazaba] y le mostraba el dedo del medio. Ambos adagios son más elegantes si se insertan en una frase más larga, por ejemplo: Manda a la horca los preceptos de los filósofos, tú vive a tu manera. O: Los comerciantes muestran sus dedos del medio a las prescripciones de los teólogos, es decir, los desprecian y ridiculizan por completo.

En el adagio 3.3.87. Ἐσκιμαλίχθαι Erasmo también habla de las apariciones griegas del gesto, en Aristófanes y Suda, y dedica todo un adagio, el número 2.4.67, a la expresión «mandar a la horca a alguien». Quien tenga curiosidad podrá encontrarlos todos en el CD de la edición de los Adagia hecha por Studiolum.

Los ejemplos de Erasmo fueron tomados principalmente de la literatura clásica en la que se utiliza el gesto para expresar desprecio, igual que hoy. Pero también, como indica el verso de Persio, en tanto que símbolo fálico pudo tener originalmente una función apotropaica de protección contra el mal de ojo. Con tales representaciones, como vemos en las planchas IX, X y XI de The Worship of Generative Powers, de Thomas Wright (1865), se formaron amuletos, monedas, colgantes o fíbulas. Y si en una emergencia no se llevaba ninguno encima, entonces se representaba con la mano: generalmente con el pulgar entre los dedos índice y medio (en el gesto de la «higa», del que hablaremos más adelante pues tiene tanta presencia en la literatura española) o con el «digitus impudicus» levantado. Así es como lo hace la Venus de Milo en la portada de Focus. Los alemanes, por tanto, no deberían sentirse ofendidos. No hay desacato «a la familia del euro» sino más bien una alegre reminiscencia del viejo símbolo apotropaico justificado por la situación actual de la economía griega.

Al mismo tiempo, tenemos que estar plenamente de acuerdo con Takis Theodoropoulos, de cuyo libro Το αριστερό χέρι της Αφροδίτης (La mano izquierda de Afrodita, 2008) cita Poly esta frase tan oportuna:

La mano es un artilugio erótico. Una mano femenina sin encanto, un dedo feo, puede alterar la armonía de las propiedades hasta de la persona más hermosa.

Pero no es el caso de las personas que aparecen al principio de esta entrada.

17 febrero, 2013

16 febrero, 2013

Hungría, patria querida


En otras ocasiones hemos escrito sobre las curiosas concidencias que enlazan de manera misteriosa a España con Hungría, esos dos fines terrae de la vieja Europa. Como un ejemplo reciente más, esta semana la prensa húngara y la española han estado publicando al unísono que, a causa de la crisis y de un clima político sorprendentemente común, quinientas mil personas de cada país han emigrado en busca de trabajo. Por supuesto hay que tener en cuenta una proporción diferente: Hungría sólo tiene un quinto de la población de España.

Y tampoco deja de ser insólito que muchos de quienes tuvieron que dejar España hará ahora unos cien años cantaran –y si no la cantaban, sin duda la habían oído más de una vez– esta canción sobre los mendigos húngaros errantes.


José Serrano, Canción húngara, cantada por José Carreras

Esta canción es la última aria de una zarzuela, Alma de Dios, donde unos húngaros vagabundos, a modo de interludio colorista, entonan sus añoranzas de la patria perdida. Quiza hasta aquel húngaro con su oso que encontramos hace un tiempo por los Picos de Europa también la cantara. Escrita en 1907 por el maestro José Serrano (autor, por cierto, del Himno de la Comunidad Valenciana), se hizo muy popular por entonces en España. Como nos explica Wang Wei:

Durante los años 10-20 del siglo XX, con el éxito de las zarzuelas (sobre todo en la sociedad madrileña, desde donde se extendía la moda a todo el país), esta canción pasó a ser conocida y tarareada por absolutamente todo tipo de gentes en España. Mi abuela se emocionaba hasta las lágrimas cantándola, como si ella misma fuera una desterrada húngara. Pienso que la razón es que durante estos años mucha gente emigró de España, sobre todo a América. Y el padre de mi abuela justo por estos años había emigrado a La Habana en busca de trabajo. Volvió más o menos con el mismo dinero que tenía al marcharse –en concreto, algo menos– pero se trajo también sobre las espaldas unos largos años de separación de la familia y, por supuesto, un costal de desilusiones y malhumor.

Muchos otros nos cuentan cómo sus abuelos cantaban esta canción mientras trabajaban en el campo. Y puede que no sea una casualidad que en tiempos recientes haya ganado nueva presencia, pudiendo escucharse hasta en las voces de José Carreras, Alfredo Kraus o Plácido Domingo.

Canta, mendigo errante,
cantos de tu niñez,
ya que nunca tu patria
volverás a ver.

Hungría de mis amores,
patria querida,
llenan de luz tus canciones,
mi triste vida.
Vida de inquieto
y eterno andar,
que alegro solo
con mi cantar.

Canta vagabundo,
tus miserias por el mundo,
que tu canción quizá
el viento llevará
hasta la aldea
donde tu amor está.

Es caminar siempre errante
mi triste sino,
sin encontrar un descanso
en mi camino.
Ave perdida,
nunca he de hallar
un nido amante
donde cantar.

21 enero, 2013

Xuetes


Fíjense bien en esta foto. Un viejo anuncio de Pepsi de fines de los 70 ha ido desvaneciéndose  sobre el muro hasta casi desaparecer. Las paredes no solo oyen, según el sabio adagio, sino que también suelen hablar y van dejando sus mensajes de una generación a otra. Estamos en el extremo oriental del antiguo barrio judío (el call major) de la ciudad de Palma, enfrente de la puerta conocida como la Bab al Gumara de la fortificación árabe, luego cerrada por un baluarte de la muralla nueva y trasladada la salida de la ciudad a la cercana Porta des Camp, unos metros más al sur.

Plano de Palma en 1644, obra de Antonio Garau, con el  contorno del Call major hacia fines del siglo XIV.

También estaba aquí delante la puerta del Call conocida como porta de l’abeurador del Temple (del abrevadero del Temple), llamada así después de la reconquista catalana, cuando la pequeña fortaleza o bastión árabe pasó a ser propiedad de los templarios. Cada noche, durante largos años, las cuatro puertas del Call se cerraban hasta el amanecer.



De la vieja judería de Palma y de sus gentes queda poca memoria. Sí sabemos que justo aquí vivió la ilustrísima familia de cartógrafos de los Cresques, y la estatua del viejo Jafudá mira hoy, solitaria y un poco escondida, hacia la plaza.


La gente recuerda más, porque aún quedan rescoldos, la historia de los conversos y de cómo hasta hace poco sus descendientes, los xuetes, estaban todavía marcados, identificados, disociados y sometidos a exclusión por parte, sobre todo, de la burguesía urbana.


En azul el edificio con el viejo anuncio de Pepsi y el letrero semioculto en su azotea, como descubrirán en la foto de más abajo. A la derecha y hacia el sur del plano, se ven los antiguos edificios fortificados del Temple, situados ante una de las puertas que cerraba la judería, la del abeurador del Temple.



En efecto, si alzamos la vista desde la estatua de Jafudá Cresques encontramos una prueba última de hostilidad urbana hacia los descendientes de los judíos. Algo escondida, con la cobardía de no mostrarse al nivel de la calle pero luciendo una agresiva y nueva pintura roja, la palabra xueta está escrita sobre el muro de la azotea para dirigirse ofensiva hacia los tejados del antiguo barrio judío. Nos sorprendemos –todavía– de que esta foto sea de hoy mismo.


02 enero, 2013

Kamenets-Podolsk


“Como si un tornado hubiera barrido las casitas alrededor de la enorme torre de Stephen Báthory, de siete pisos, al lado de la Puerta de los Vientos. Esta torre fue construida en otro tiempo, bajo dominio de un rey húngaro, un extraño en el trono de Polonia, que quiso conquistar las tierras ucranianas de Podolia. Y ahora, en 1943 (como cuenta Elena Lukyanova), los nazis ejecutaron junto a la Puerta de los Vientos a siete mil destacados hijos de Hungría que no querían colaborar con los invasores fascistas. La Gestapo no se atrevía a matarlos en Budapest, por lo que los envió a morir aquí, en este pequeño pueblo ucraniano.”
Vladimir Belyaev: El viejo castillo (1952)

Esta entrada de resumen, tendrá su continuación en otras más detalladas. Se publica en preparación de nuestro viaje a Czernowitz-Odessa, en abril de 2013.
Hay nombres de lugar que, después de una tragedia particularmente dura, se desgajan, se independizan de la tierra y vuelan por el mundo como pájaros negros: Auschwitz, Katyn, Sobibor… Podemos llegar a olvidar que el espacio que designa el nombre sigue existiendo y que allí amanece cada día más allá de la tragedia: las gentes que lo habitan nacen y se casan, organizan las fiestas de su ciudad, protegen sus monumentos y los muestran a los viajeros. Esto pasa en Dachau, una delicada ciudad del Renacimiento y una eminente colonia de artistas alemanes; en Srebrenica, un pueblo montañero de Bosnia, con sus minas de sal y su balneario... Y también en Kamenets-Podolsk.


Para la mayoría de europeos Kamenets-Podolsk es conocida por una cosa: en el verano de 1941, las autoridades húngaras –aprovechando la oportunidad ofrecida por los territorios de Galizia, desde poco tiempo atrás bajo ocupación alemana– intentaron deshacerse de al menos una parte de los judíos de su territorio trasladando ahí, al otro lado de la frontera, a quienes no pudieran probar su ciudadanía húngara. En realidad, en Körösfő / Yasinya, el nuevo control fronterizo con Hungría, fueron entregados a los alemanes que, en poco tiempo, los ejecutaron a todos: casi dieciocho mil, aunque el número exacto todavía no se conoce.

Y vinieron después tiempos extraños: la gente tenía que demostrar su ciudadanía y nacionalidad, presentar certificados de nacimiento.
Los antepasados ​​de [el gran escritor] Szomory habían vivido al menos doscientos años en Hungría, pero no podían demostrarlo, ya que no tenían ni un solo documento oficial…
Él se encogió de hombros: «Yo no he de demostrarlo. Todo el mundo sabe quién soy». Emil, desesperadamente: «Dezső, van a deportarle, le llevarán a Kamenets-Podolsk». Él no se alteró: «Bien. En cualquier caso, nunca he estado allí. ¿Es una ciudad bonita?»
Andor Kellér: Escritor en la torre (1958)


Pero Kamenets-Podolsk, la ciudad, no merece tener su nombre atado a esta tragedia. De un lado, porque si bien éste era el destino oficial de las deportaciones, buena parte de los asesinatos en masa tuvieron lugar durante el recorrido hasta aquí, sobre todo en Buchach, a unos setenta kilómetros, uno de los centros intelectuales judíos de Galizia, cuna de la familia de Freud, de Wiesenthal, y del primer ganador hebreo del Premio Nobel de literatura, Agnon. «Y allí se encuentra el vuestro», nos dijo el abogado polaco que nos acompañó al cementerio judío de Buchach, señalando desde la colina las dos fosas comunes en las que yacen miles de «apátridas» judios húngaros, y cuya existencia hubo que mantener oculta durante la era soviética. Después de todo, incluso Belyaev, el autor de nuestra cita de entrada, tuvo que recordar la tragedia alterando los detalles y omitiendo cualquier referencia a los judios en 1952, cuando los juicios-espectáculo contra los «doctores sionistas» se encontraban en plena ebullición en la Unión Soviética.


Y del otro lado porque Kamenets-Podolsk –respondiendo la pregunta de Dezső Szomory– es realmente una ciudad hermosa. Muy hermosa, con una compleja historia y una enorme riqueza de monumentos. Además, su historia ya antes de 1941 había tenido que ver con la historia de Hungría.


El nombre de la ciudad significa «roca», y se debe a su insólita ubicación. Se extiende sobre una gran colina rocosa, ovalada, de un diámetro de un kilómetro de promedio, cuyo perímetro acantilado lo forma un meandro del río Smotriych: un cañón inexpugnable salvo por un pequeño istmo que sirve de puente de entrada a la ciudad. El puente, a su vez, está protegido por un castillo medieval de siete torres perfectamente cuidado y reforzado durante siglos hasta que Stephen Báthory, príncipe de Transilvania y rey de Polonia, le dio el aspecto actual de cuento de hadas. El recuerdo del príncipe también alienta en otra pieza impresionante del antiguo sistema de fortificación, la torre Báthory de siete plantas, firmemente asentada al final de la calle de la Pequeña Armenia, a pocos minutos a pie desde el mercado polaco.



De hecho, Kamenets-Podolsk siempre fue ciudad de frontera: en ello estaba su fuerza y ​​su debilidad. En el punto de encuentro del antiguo reino polaco-lituano con el imperio otomano, tenía que resistir sobre sus propios muros los ataques renovados de los turcos cuando lograban quebrar el dispositivo de defensa a lo largo del Dniéster, a sólo cuarenta kilómetros hacia el sur. Es por eso que se construyó como la fortaleza más sólida del país. La ciudad, llave del reino polaco, estuvo en peligro varias veces y su conservación fue siempre un grave problema para los sucesivos monarcas, pero los asedios rechazados con éxito una vez y otra dieron también fuerzas a luchas aún mayores, como ocurrió en la década de 1680, cuando el rey Jan Sobieski, después de la liberación de la línea de castillos locales, con el mismo impulso victorioso partió hacia Viena para evitar que la ciudad fuera ocupada por los turcos, y poner en marcha la liberación definitiva de Hungría del dominio otomano.

Kamenets-Podolsk, en un breve período (1672-1699) de dominio otomano. Grabado parisino de Nicolas de Fer (1646-1720) con indicación de los edificios importantes y las distintas etnias de los barrios de la ciudad, 1691

Además, la situación de frontera de Kamenets-Podolsk también fue el origen de su singular carácter de ciudad mercantil armenia. Los comerciantes armenios procedentes del imperio otomano a través de la «Ruta de la Seda del Este de Europa», después de cruzar la frontera polaca se quedaron aquí por primera vez y juntaron sus bienes con los armenios que ya se habían asentado en el imperio polaco, llegando a Lwów, Cracovia y Breslau. Así es como tomó forma el barrio de los armenios todavía existente en la ciudad: con su imponente torre-fortaleza en la catedral católico-armenia, y la pequeña iglesia monofisita. De hecho, Kamenets-Podolsk fue la única ciudad polaca donde, además de la iglesia de los armenios unidos a la Iglesia Católica, pudo erigirse otra iglesia armenia para los monofisitas armenios originales, aquellos comerciantes venidos desde el Imperio otomano y que pronto volverían allá.



Con todo, los lujosos palacios aún en pie en el centro de la ciudad polaca no dan la impresión de una zona fronteriza. A la ciudad llegaban rápidamente las últimas tendencias intelectuales así como las novedades de moda y los actores de Varsovia. El barrio judío –que había sufrido terriblemente bajo el levantamiento de Bohdan Khmelnytsky y las invasiones subsiguientes de los tártaros– también se abría a las nuevas ideas. Poco después del movimiento mesiánico de Shabbatai Tsvi, fue Kamenets-Podolsk quien encabezó las enseñanzas de este movimiento entre el frankismo, cuyos representantes quemaron el Talmud en la plaza principal de la ciudad en 1757. Aquí nació y mantuvo una lujosa residencia Joseph Yozel Günzburg, uno de los más ricos banqueros judíos rusos del siglo XIX, filántropo y fundador de la Sociedad de Promoción de la Cultura Judía. Y aquí también nació Mendele Mocher Sforim, uno de los padres de la moderna literatura yidis y hebrea; y el actor Zvee Scooler, el rabino de la versión cinematográfica de El violinista en el tejado.



Dentro de la ciudad siguen aún en pie, uno al lado del otro, los mercados polaco, ucraniano y armenio; las iglesias católica, ortodoxa, greco-católica, católica-armenia, monofisita-armenia y la sinagoga; e incluso resiste el minarete dejado por los turcos en su breve dominio. La pequeña meseta donde se asienta Kamenets se repliega en un laberinto de torres medievales, palacios renacentistas y barrocos y calles seductoras dibujadas e el tiempo por varias naciones. En nuestro viaje, pasando por Czernowitz y yendo hacia Odessa, pararemos en esta ciudad fabulosamente bella. También para hacerle justicia y conocer su cara más atractiva, para no quedarnos sólo con la triste reputación asociada a la tragedia de 1941.


23 diciembre, 2012

La vida es hermosa


El reconocimiento le llegó muy tarde a Vladimir Vorobyov. El ingeniero de Novokuznetsk, empleado de la Combinada Metalúrgica de Siberia Occidental, fallecido en 2011 a la edad de 70 años, recibió en la década de los 70 su primera y única cámara. Las fotografías que tomó durante los quince años siguientes no fueron publicadas en  lugar alguno y sólo pudieron verse en un par de exposiciones locales. Fue su amigo y compañero fotógrafo Vladimir Sokolayev quien organizó este mes de noviembre, en Novokuznetsk, una exposición que mostraba todo su trabajo. El acontecimiento llamó de inmediato la atención del mundo fotográfico de Moscú. Y con razón


Lo primero que nos toca en estas fotos es el absurdo radical, la icongruencia perfecta entre escenas, objetos y gentes; unas realidades paralelas que convergen en cada foto. Las agotadas maestras de guardería ​​almorzando en un espacio regido por la alegre imagen de Lenin. Esas otras mujeres de pie, con sus bolsas de la compra, moviéndose torpemente ante los retratos de los trabajadores. La señora con una caja de flores bajo las lianas de una jungla de cables que supera incluso a la del barrio antiguo de Palma.


Sin embargo, estas imágenes son intencional y explícitamente documentales. No encontraremos en ellas subrayados de ingenio visual. Pretenden, como herederas de una larga tradición, reflejar cuidadosamente la realidad; y es así como desvelan precisamente su fondo absurdo. Sin bromas. Un absurdo que es parte orgánica y necesaria del día a día, componente ineludible del escalofrío de la vida.



Por otra parte, también la belleza está siempre dentro de estas imágenes. Belleza, amor y humanidad que, como no podría ser de otra forma, se revuelven dentro del marco del sinsentido, en crudo conflicto con la miseria y la erosión. La belleza no siempre es lo más fuerte. Es más, en muchas fotos parece estar desvanecida. Pero alienta en todas ellas, busca su sitio, se rebela, da esperanza.







03 diciembre, 2012

Honor y honras


El Warburg and Courtauld Institute de Londres es el centro de investigación interartística más prestigioso del mundo y contiene una de las bibliotecas más útiles e impresionantes. Quien recibe una beca para estudiar aquí puede considerarse muy afortunado, no sólo por tener acceso privilegiado durante las veinticuatro horas del día –con llave propia–  a los inmensos fondos bibliográficos que estableció Aby Warburg, donde se combinan de manera única la historia del arte, la literatura, la antropología, la sociología y otras disciplinas de humanidades, sino porque será casi imposible salir del Institute sin publicar un estudio que marcará en adelante toda la carrera investigadora.

El Eleanor Tufts Book Award es el premio más notable para un libro sobre cultura artística española publicado en inglés. Se elige entre tres obras aparecidas durante el año anterior, una de las cuales es siempre propuesta por el Courtauld Institute. La organización y sede del premio es responsabilidad de la American Society for Hispanic Art Historical Studies.

Este año el primer premio lo ha ganado Ilona Katzew por su libro Contested Visions in the Spanish Colonial World (Yale, 2011). Junto a él otros dos libros han merecido la mención de honor. Y uno de ellos, el presentado por Warburg and Courtauld Institutes, ha sido el Libro de las Honras de la Emperatriz María de Austria (1603), del que dimos noticia hace ahora algo más de un año. Preparamos esta edición los fundadores del grupo de investigación Studiolum, tres amigos repartidos entre América, España y Hungría. Estos son los motivos de la mención en palabras del Eleanor Tufts Award Committee:

“Book of Honors for Empress Maria of Austria – Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of Her Death (1603), ed. Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull and Tamás Sajó (Philadelphia: Saint Joseph’s University Press, 2011), for setting an example of a fruitful collaboration among scholars from different countries who made accessible to an English-speaking audience an important primary source and likewise for opening up a promising new line of scholarship in the fields of Spanish and Portuguese art: an annotated critical translation with facsimile of the emblems. The editors uncover a wealth of material relevant for understanding female patronage, iconography, religious practices, history, and literature of the Golden Age, and especially the importance of visual emblems in post-Tridentine Jesuit preaching. The combination of the critical and contextual essay, with the translated text, and the facsimile make this an indispensable resource for scholars and students of emblem books, literature, and symbolic imagery in early modern Spain.”

«Book of Honors for Empress Maria of Austria – Composed by the College of the Society of Jesus of Madrid on the Occasion of Her Death (1603), ed. de Antonio Bernat Vistarini, John T. Cull y Tamás Sajó (Philadelphia: Saint Joseph’s University Press, 2011), por constituir un ejemplo de colaboración fructífera entre investigadores de diferentes países que ha hecho accesible al público de habla inglesa una importante fuente primaria; y, a la vez, por abrir una nueva y prometedora línea de investigación en los campos del arte español y portugués: una traducción crítica anotada, con el facsímil de los emblemas. Los editores descubren un rico material de relevancia para la comprensión del patronazgo femenino, la iconografía, las prácticas religiosas, la historia y la literatura del Siglo de Oro, subrayando la especial importancia del emblema visual en la predicación jesuítica post-tridentina. La combinación de un ensayo crítico y contextualizador, junto con el texto traducido y el facsímil, lo convierten en un recurso indispensable para los investigadores y estudiosos de los libros de emblemas, de la literatura y la imaginería religiosa de la España moderna.»

En esta apreciación no se menciona el trabajo de otro de los coautores: György Sajó, de Copenhague, quien tradujo y comentó para este libro los cuatro poemas en hebreo presentes en aquellas decoraciones funerales de 1603.

Y estamos en deuda con el Rev. Joseph F. Chorpenning, director editorial de Saint Joseph’s University Press, por la confianza que tuvo en nuestro proyecto y la gran ayuda que nos prestó para que se pudiera llevar a cabo.

Por lo demás, qué decir sino que nos sentimos tremendamente honrados. Honradísimos.




07 noviembre, 2012

Te esperamos, camarada pájaro

“El reyezuelo devora 1,000,000 de gusanos al año” / “El palomo 6,500,000 gusanos”

Debimos publicar esta foto no hoy, sino en mayo, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, y los pioneros salen a los campos en flor a celebrar el Día de las Aves. Sin embargo, su lugar es este porque sigue necesariamente a una entrada anterior.

La celebración del Día de las Aves comenzó en los Estados Unidos en 1894, con el fin de concienciar a los estudiantes sobre la utilidad de estos animales y la importancia de protegerlos. La celebración se extendió rápidamente por todo el mundo. Los países europeos firmaron un acuerdo en París en 1902 sobre la protección de aves útiles, y al cabo de un par de años la mayoría de ellos imponía por ley el Día de las Aves en el calendario..

En Rusia, el Día de las Aves lo volvió a instaurar, después de las escaramuzas pre-bélicas, en 1927 el gran biólogo y conservacionista Nikolai Dergunov, justo en la Colina de los Gorriones de Moscú, donde dispuso numerosos puntos de anidación para las aves. Al evento también asistió Mayakovsky, cuya dacha quedaba por allí cerca. Compuso para la ocasión el poema Te esperamos, camarada pájaro, que desde entonces se convirtió en parte obligatoria del repertorio del Día de Aves hasta finales de los años 70, cuando la celebración se extinguió silenciosamente del calendario soviético de celebraciones.

Retirada del Kremlin de algunas aves no útiles, 1935

МЫ ВАС ЖДЕМ, ТОВАРИЩ ПТИЦА,
ОТЧЕГО ВАМ НЕ ЛЕТИТСЯ?

Несется клич
      со всех концов,
несется клич
      во все концы:
– Весна пришла!
      Даешь скворцов.
Добро пожаловать, скворцы! –

В самом лучшем месте
самой лучшей рощи
на ветке
      поразвесистей
готова жилплощадь.
И маленькая птица
с большим аппетитцем.

Готовы
      для кормежки
и зерна
      и мошки.
Из-за моря,
      из-за леса
не летят
      скворцы,
            пока
пионеры
      сами лезут
на березины бока.

Один
      с трубою на носу
уселся
      аж на самый сук.
– Вспорхнуть бы
      и навстречу
с приветственною речью. –
Одна заминка:
без крылышек спинка.

Грохочет гром
      от труб ребят,
от барабана шалого.
Ревут,
      кричат,
            пищат,
                  трубят.
– Скворцы,
      добро пожаловать! –

Бьют барабаны бешеней.
Скворцы
      погоды вешней
заждались за лесами, –
и в жданьи безутешном
ребята
      по скворешням
расположились сами.

Слетит
      скворец
            под сень листов,
сказать придется:
            – Нет местов! –

Хочу,
      чтоб этот клич
            гудел
над прочими кличами:
– Товарищ,
      пионерских дел
не забывай
      за птичьими.
TE ESPERAMOS, CAMARADA PÁJARO,
¿POR QUÉ NO VUELAS?

Vuela un grito
      desde todas partes,
vuela un grito
      a todas partes:
– ¡La primavera ha llegado!
      ¡Con los estorninos!
Bienvenidos, estorninos! –

En el mejor lugar
del mejor árbol
todo a lo largo
      de las ramas
la vivienda está dispuesta.
Pequeñas aves
con gran apetito

Están listas
      para devorar
semillas y
      moscas.
Desde más allá
      del mar y el bosque
los estorninos
      no volarán
            hasta
que los pioneros
      no suban a
lo alto del abedul

Uno de ellos,
      con un silbato en la boca
se ha sentado
      en la punta de la rama.
– Yo volaría
      y saldría a su encuentro
con un discurso de bienvenida. –
Solo hay un problema:
es difícil volar sin alas.

El trueno retumba
      en los silbatos de los chicos,
en los locos tambores.
Rugido,
      grito,
            pitido,
                  alboroto.
– Estorninos,
      Bienvenidos, estorninos! –

Batiendo los tambores a la carrera.
Los estorninos que
      por el bosque
esperaban a que pasara el invierno
no pueden ahora estarse quietos,
los niños
      ellos mismos cubren
las ramas de los árboles.

Vuela
      el estornino
            por debajo de las hojas,
y regresa:
            – ¡Todo está ocupado! –

yo quiero
      que este grito
            sea más fuerte
que cualquier otro
– Camarada,
      que las aves
te hagan recordar
      que eres un pionero.

Selecting a location for the statue of Mayakovsky, 1956

Pero para que haya también algo más actual, incluyo las imágenes de archivo de otros desfiles de aquel período. Y quien quiera saber cómo se celebró este día hace exactamente 75 años, que consulte el informe que nosotros elaboramos.