27 enero, 2017

Con el corazón en la mano

Viñeta del pueblo de Manacor, con su escudo, en el mapa de Mallorca
del Cardenal Despuig, 1784

La etimología popular de los nombres de muchos pueblos de Mallorca, al intentar hacer inteligible en catalán actual lo que no es sino derivación y corrupción de un topónimo original, generalmente árabe o latino, propone soluciones ingeniosas que, a su vez, dan lugar a leyendas falsas y hasta crean desarrollos simbólicos e imágenes insólitas.

El escudo de Manacor en la etiqueta de una lata de conservas de la fábrica
de Jaime Piña Fuster, c. 1925

En este caso está el nombre del pueblo de Manacor, que procede seguramente del árabe Bina Qur, pasado por la forma hispánica intermedia Banacor, con el significado primitivo de «edificio situado en una colina» (aunque hay otras hipótesis). Pero si esta es la interpretación correcta, desde el siglo XV tenemos constancia de otra mucho más creativa que lee en este nombre la unión de dos imágenes: una mano (catalán: ) y un corazón (catalán: cor). 

Con todo, esta forma de descomponer el nombre «Manacor» provoca desde el principio extrañeza en cualquier hablante catalán. Sin entrar en detalles, el presunto compuesto «Man-a-cor» debería implicar de entrada una pronunciación abierta de la «a» de «man», y no es así. En la boca de cualquier mallorquín (no solo de Manacor), el nombre suena siempre con dos «es» neutras: mənəkɔ̞́.


Primer sello de tinta de la alcaldía
de Manacor, 1848
La inventiva popular no se arredra ante estas minucias. Aún podremos mantener la imagen de la mano en el escudo si en la primera parte de «Mana-cor» leemos el presente de indicativo del verbo catalán «menar», que se pronuncia en Mallorca exactamente igual, mənə, y que entre el amplio espectro de sus significados cuenta guía, conduce, lleva o dirige (con muchos y matizados ejemplos en el Diccionari Català-Valencia-Balear, s.v. «menar»). Y como estos sentidos puede representarlos claramente la acción de una mano, salvamos de este modo sin problema alguno su presencia en un escudo de tanta fuerza visual que, una vez creado e institucionalizado, no hay quien renuncie a él.

El problema etimológico ya lo intuyó Jeroni Berard hacia 1786 al dibujar el plano del pueblo: «Usa esta villa por sello una mano que con dos dedos sostiene un corazón alegórico al término vulgar de mana, pronunciando las a cerradas, que quiere decir conduce, y cor que llaman corazón, sin que tenga más inteligencia de su origen».

Representación más antigua del escudo de Manacor, en la cruz del camino a Palma,
erigida en 1432 y hoy en el Museo de Historia del pueblo

Escudo sobre el portal de la antigua portería de Els Morers, 1638

Pero lo interesante es ver cómo este conflicto da dos tipologías básicas en la sintaxis visual de mano y corazón. Una que simplemente lo agarra, casi como si su significado se agotara en el hecho de sostenerlo en la mano, y otra, algo más delicada, que evoca su ofrecimiento o guía. Y esta segunda tiene una variante de interés cuando aparece con el índice estirado hacia arriba en un signo de elevación u ofrenda espiritual. No siempre podemos decidir cuál de las dos opciones, con sus correspondientes sentidos, estamos viendo. Os propongo intentar distinguirlos.

Cabecera del semanario Arriba, aún presente tantos años después de la Guerra Civil



El escudo en las acciones del Banco de Manacor, 1930


Matriz del sello de una una imprenta de Manacor. Segunda mitad s. XX


Mutualidad de Manacor, 1953

Pila bautismal de la antigua parroquia de Manacor

Claustro de San Vicente Ferrer. Clave de bóveda. Segunda mitad s. XVIII

Retablo de la antigua capilla de la cárcel, c. 1856

Cisterna del antiguo hospicio, 1873

Escudo en un arca del Ayuntamiento de Manacor


En el libro de Albert Carvajal y Antoni Gomila, Ço és, una mà i un cor (Manacor, 2007), de donde hemos tomado estas fotos realizadas por Joan Servera, se pueden ver muchos otros ejemplos
y peculiaridades de la evolución del escudo de Manacor.