12 julio, 2016

Sangre

Vitkovce / Witkensdorf / Vitfalva, Spíš / Zips / Szepesség, Eslovaquia







11 julio, 2016

Curiosidad


«El demonio, como gran parlero, habla lo que se le antoja», dice Benito Remigio Noydens (Práctica de Exorcistas y Ministros de la Iglesia, Barcelona, 1693 –1ª ed. 1660–, p. 19), así que tenerlo delante y dispuesto a entablar conversación es lógico que despierte en el exorcista una curiosidad irresistible y se vea impelido a preguntarle sobre lo divino y lo humano. Pero eso ha de evitarlo con todo cuidado o incurrirá en graves perjuicios. El demonio es capaz de «revelar secretos y cosas notables que acontecieron en tierras extrañas» (19), pero miente, malmete, enreda, inventa, es tan persuasivo como engañador y aprovechará para sembrar cizaña entre los vecinos divulgando insidias y pecados que se mantenían ocultos.

Debe ser muy cauteloso el exorcista y solo indagar, guiado por las justas instrucciones y conjuros de la Iglesia, aquellas cosas que conciernan a su expulsión del cuerpo del «energúmeno» o poseso. Cualquier actitud meramente curiosa es mortal para el exorcista: «Peca mortalmente cuando le pregunta con fin de aprender algo de él, porque es honrarle y quererle tener por maestro, y sería como pedirle y esperar de él algún beneficio». (38) Y añade Noydens de manera imperativa: «No se traben pláticas con el diablo, ni le pregunten nada, nada, nada, ni le respondan nada, nada, nada, sino hagan su oficio cristiana y humildemente». (61) Y guárdese mucho, además, de convertir el exorcismo en un espectáculo público: «Tampoco conviene que asistan personas curiosas, mundanas y vanas», pues el demonio sabrá aprovecharse de la concurrencia:
Y por la experiencia se ha conocido que el demonio tal vez los suele afrentar, manifestando pecados ocultos de unos y otros. Sabiendo esto cierta persona que quería en una ocasión asistir a los exorcismos, quiso confesarse antes de entrar en presencia del demonio, y reconciliándose sacramentalmente, aunque en lugar oculto y distante, dijo el  endemoniado (o el demonio por boca de él): –Ya se confiesa allá uno que ha de venir por acá para que yo no le afrente delante de todos, que por ahí muchos se escapan de mí, porque es cierto que de pecados confesados, ocultados con el sello secreto de la confesión, no puedo yo manifestar ni publicar cosa alguna. (67)
Con todo, alguna vez, aunque sea excepcionalmente, la curiosidad redunda en cierto buen fruto:
Así aconteció en Amberes en el año de 1628, en el Convento de San Francisco, adonde un religioso, exorcizando a una endemoniada en presencia de mucha gente, le preguntó al demonio cuál era la verdadera religión, la de los católicos o la de los calvinistas. Y habiendo mucho tiempo callado, sin querer responder a la pregunta, le obligó con los conjuros y en el nombre de Dios todopoderoso a quien se debe rendimiento y toda reverencia, a que dijese la verdad. En fin respondió el demonio que la religión de los católicos era la verdadera. –Pues si esto es así, replicó el padre, ¿cómo Lutero y Calvino y los demás herejes se desvían de la Iglesia Católica e introducen tantos errores? Respondió: Doormijn ingeven, que quiere decir en nuestro idioma: por mi inspiración y consejo; con que muchos herejes que estaban presentes quedaron confusos y los buenos cristianos más confirmados en la fe. Y viendo el demonio que semejantes preguntas redundaban en el bien de las almas, dijo al sacerdote, queriendo pasar adelante, que le dejase, y si no, que le había de morder. Oyendo esto, el sacerdote le dijo, metiendo los dedos primeros de la mano derecha en la boca de la mujer: –¡Eya, muerda, perro! Y ella quedó con la boca abierta. Y preguntando por qué no le mordía, dijo que que no podía. Y la razón que daba era porque había dicho misa en aquel día y con aquellos dedos había tratado y levantado en sacrificio al Hijo de Dios. Pero que le metiese en la boca los otros dedos y que entonces vería cómo le mordía. –Eso no haré yo, dijo el sacerdote. (22-24)
En un solo caso el buen fray Benito Remigio Noydens (1630-1685)* se desliza a contar una perdonable –y honesta– diversión con el demonio:
También es señal conocida el saber o ejercitar algún arte que nunca aprendieron. Así se vio en cierta ocasión que sacando los espíritus a una labradora un sacerdote, por curiosidad (que siempre se ha de huir en estas ocasiones) preguntó al Demonio qué sabía, y él respondió que era músico: y trayendo una vihuela, de tal manera meneaba los dedos de la villana que parecía el hombre más diestro del mundo; y diciéndole que cantase, había poco que se había inventado uno de los cantares profanos que andaba entonces, como dicen los cortesanos, muy valido. El cantar era Esclavo soy, pero cúyo, eso no lo diré yo, etc. y trocando la letra de aquel cantarcillo, dijo: 
Esclavo soy, pero cúyo,
eso no lo niego yo,
que cúyo soy, me envió
al infierno, donde estoy,
porque dije no era suyo.
La causa de trocar la letra, como dije en otra parte fue, a mi parecer porque el exorcismo se hacía en la iglesia, y por ser el soneto algo profano quiso cantarlo a lo divino para dar a entender el respeto y veneración que se debe tener a los lugares sagrados. (14-15)

Pero, en definitiva, ilustra y deja asentado claramente con otra anécdota que jamás hay que caer en la tentación de tratar a los diablos con ligereza:
Refiere Juan Nider que algunos exorcistas no han salido muy bien librados con decir chanzas al demonio y entre ellos un religioso muy afamado en la ciudad de Colonia, pues habiendo apretado con sus conjuros al demonio, le dijo que quería salir y que le señalase lugar adonde había de ir. Respondiole: In cloacam meam vadas. Y luego salió el demonio muy para su daño, porque queriendo ir de noche a los lugares comunes del convento, le atormentó tan grandemente el demonio en aquellos lugares que harto tuvo que hacer para defenderse y escapar con vida. (36)

29 junio, 2016

Cruzando el puente

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23 junio, 2016

Mi vida


Bulat Okudzhava murió un 12 de junio, hace ahora 19 años.


Bulat Okudzhava: Песенка о моей жизни – Cancioncilla sobre mi vida

А как первая любовь – она сердце жжет.
А вторая любовь – она к первой льнет.
А как третья любовь – ключ дрожит в замке,
ключ дрожит в замке, чемодан в руке.

А как первая война – да ничья вина.
А вторая война – чья-нибудь вина.
А как третья война – лишь моя вина,
а моя вина – она всем видна.

А как первый обман – да на заре туман.
А второй обман – закачался пьян.
А как третий обман – он ночи черней
он ночи черней, он войны страшней.
cuando el primer amor te quema el corazón
cuando el segundo amor se pega al primero
cuando el tercero pone una llave en la cerradura
una llave en la cerradura y una maleta en la mano

cuando la primera guerra no es culpa de nadie
cuando la segunda guerra es culpa de alguien
cuando la tercera guerra es culpa mía
y mi culpa está clara a todo el mundo

cuando el primer desengaño es la niebla del amanecer
cuando el segundo es un revulsivo
cuando el tercero es la noche negra
una noche negra, más terrible que la guerra


13 junio, 2016

Ángel de la luz, ángel de las tinieblas

Así, con esta doble y enfática denominación se alude a Góngora desde que Marcelino Menéndez Pelayo (Historia de las ideas estéticas, 1940 –Madrid, 1993. I, p. 808–), citando de memoria al preceptista Cascales, ahondara en la presunta diferencia, a la postre inexistente, entre una primera etapa «clara» de la poesía del cordobés y otra de oscuridad impenetrable. Francisco Cascales no habló de ningún ángel, utilizó la palabra «príncipe» («de príncipe de la luz [Góngora] se ha hecho príncipe de las tinieblas», Cartas filológicas, Madrid, 1961, p. 189); pero quizá el lapsus de don Marcelino, más allá de acomodarse mentalmente a una más familiar e incluso más coherente imagen de la lucha radical entre la luz y las sombras, revelaba una inquietud de lector ortodoxo y severamente formado en la tradición escrituraria que no podía acabar de resolver.


El recuerdo insidioso podría estar, pensamos, en el conocidísimo villancico de Góngora –que sin duda don Marcelino se sabía de memoria– «Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor», cuyo estribillo reza:
Caído se la ha un clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡qué glorioso que está el heno,
porque ha caído sobre él!
Robert Jammes, en su edición del texto (1980), se alegra de que después de tres letrillas llenas de «complicaciones dogmáticas», ésta, más clara y ligera, demuestre que «en cuanto Góngora logra evadirse de la teología, sigue siendo Góngora». Justo aquí reviviría, pues, el poeta ángel de la luz que aparece para disipar sus propias sombras.

Pero la aludida contradicción que se oculta como un áspid en estos versos y que podría haber afectado a Menéndez Pelayo en un nivel más profundo que el del mero debate sobre el culteranismo es que en la tradición bíblica solo hay un hijo de la Aurora: Lucifer. Y, además, el participio «caído», tan remachado en la estrofa, no hace sino reforzar este fantasma subliminal. A la mente de don Marcelino tenían que acudir volando las palabras de Isaías 14: 12-15: «¿Cómo caíste del cielo, lucero brillante, hijo de la aurora...», con las que se refiere al ángel maldito despeñado en la oscuridad.
Cuando el silencio tenía
todas las cosas del suelo
y coronada de hielo
reinaba la noche fría,
en medio la monarquía
de tiniebla tan crüel,
caído se le ha un clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡qué glorioso que está el heno,
porque ha caído sobre él!
No insinuamos que Góngora estuviera llevando a cabo ningún doble juego satánico, Dios nos asista. Y, obviamente, recordamos también que en el Apocalipsis 22:16, Jesús se presenta como estrella del alba («Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana»), lo que impulsa toda una tradición imaginaria de Cristo como luz del amanecer de un nuevo mundo... Pero hijo de la Aurora, caído, solo hay uno: un ángel de la luz, primero, y ángel de las tinieblas, después. Y no es un clavel, precisamente.

10 junio, 2016

Cartas triangulares


Hace unos días mirábamos con curiosidad esta imagen con unas cartas plegadas en triángulo. Nos llamaba la atención el pliegue en diamante de la carta en el borde de la mesa, y aún más las formas triangulares que están detrás, sobre el cartapacio. Pero hubo un momento en que estos pliegues no eran en absoluto inusuales. Es más, los correos así plegados eran los más valiosos que el cartero podía entregar. Y, tal como nos cuenta la historia que deducimos a partir de los pocos objetos de la imagen, siguieron siendo lo más valioso que jamás entregó el cartero a sus destinatarios en toda su vida. Son письма-треугольники, «cartas triangulares», la forma estándar de la correspondencia de los soldados en la Segunda Guerra Mundial.


Durante la Guerra, los correos desde el frente se enviaban gratis. No podía ser de otra forma porque, sin duda, los sellos serían la última prioridad logística en llegar allá. Aparte, escaseaban las postales y los sobres. Pero el ingenio de los soldados solucionó el problema justo empezada la guerra con un formato que a la vez era la carta y su propio sobre. El plegado es muy similar a cómo, de niños, doblábamos el chacó de nuestros soldados —sin tener entonces ni idea de la existencia de tales cartas fascinantes.


Para escribir la carta servía cualquier hoja arrancada de un folleto, el sacrificio de un papel de fumar, los márgenes de un periódico, más el rato de inactividad de cualquier pausa en el servicio. Su contenido no es más complicado que eso: reiterar el amor a los de casa, un rápido dibujo para los más pequeños que aún no saben leer, o la promesa de volver al acabar la guerra. Cosa que no dependía de ellos.


El plegado tenía otra ventaja: era fácil comprobar el contenido. Estaba prohibido cerrar de modo permanente las misivas. Al parecer, los censores del frente no interceptaban las cartas injuriosas hacia el sistema —según el análisis de las que quedan, apenas ninguna incluye referencias políticas ni tan solo el nombre de Stalin—, sino aquellas con indicaciones de las que se pudiera inferir algún movimiento o plan militar. Si eso se encontraba, era tachado con tinta negra y luego la carta podía seguir su camino. Lo cuenta el oficial de correos del frente Valya Uvarova, por entonces de diecisiete años, en el número de de 7 Mayo de 2008 de Аргументы и факты :

Había una avalancha de cartas fluyendo en ambas direcciones, al frente y desde el frente. Al lado de los servicios postales, en una sala especial «secreta», estaba el censor: su trabajo era abrir y leer las cartas triangulares. Valentina Antonovna recuerda que los censores por lo general tenían una actitud muy humana hacia las cartas del frente. Si sólo unas pocas líneas de ellas contenían indiscreciones militares –como el nombre de la base ocupada o el nombre del cuerpo–, entonces, tras haberlas tachado las dejaban seguir hacia su destinatario. Sólo se prohibía el envío si todo el contenido era de este tipo, pero esto sucedía raramente.



De estas cartas, que durante un tiempo viajaron por millones de oeste a este, aún se conservan miles en colecciones, en manos privadas, en carpetas como la de primera foto. También pueden encontrarse muchas en la web rusa, unidas generalmente a una historia similar a tantas otras y, sin embargo, siempre únicas e irrepetibles

La última carta: aún hasta en febrero de 1951 llegaba a casa una treugolnik del frente

Nos apasiona una colección en especial, las cartas de Yakov Lazirovich Ashurov desde Azerbaiyán. Él nació en Bakú en 1924; alistado a la edad de diecisiete años, murió en Stalingrado en 1942. Sobrevivieron las cartas dirigidas a sus padres en la lengua Tat (juhuri, relacionada con el persa y el kurdo), iraní,  de los judíos europeos de montaña, así como otras escritas en hebreo bíblico.








También se mandaban cartas triangulares al frente. Éstas, por supuesto, iban estampilladas. Y hasta se mandaban al Gulag, como atestigua está carta en letón que vemos abajo, enviada desde Letonia al campo de Pechora en la región de Komi, el 19 de marzo de 1945. La carta se subastó por solo 33 dólares.



El 9 de mayo de 1010, 65º aniversario de la victoria, el estado ruso distribuyó entre los veteranos de guerra un juego de cartas triangulares impreso para la ocasión, ahora ya con sobre, pero se podían mandar así, sin sello a cualquier lugar dentro de Rusia.


Y, finalmente, estas cartas fueron inmortalizadas en famosas canciones contemporáneas de soldados tales como 'Полевая почта, «Correo desde el campo» de Mark Bernes. Estamos buscando una versión que podamos escuchar aquí. Cuando la tengamos la colocaremos enseguida.

В селе далёком плачет Мать от счастья,
Узнав, что сын здоровый и живой.
Ей эту весть сквозь битвы и ненастья
Приносит треугольник полевой.
La madre en el lejano pueblo está llorando
de alegría, sabiendo que su hijo está sano y salvo:
lo supo a través de batallas y tormentas
por la carta triangular llegada desde el frente.


04 junio, 2016

Los recuerdos de los otros

Para saber más de los curiosos sobres rectangulares, ver la entrada siguiente

No, nunca los hemos visto así, bañados en esta luz como de bodegón flamenco, con tan calculado desorden y tan épicas composiciones. Pero los recordamos con exactitud, con la misma fidelidad con que juraríamos recordar el aroma de aquella magdalena. Durante setenta años estos objetos se han empapado de la historia y de los significados que ahora exhalan, como a través de aquellos «cristales lentos» que nos acompañarán a lo largo de toda la vida, tanto tiempo como sepamos guardar la sensación.

Fotos de bodegones soviéticos de Alexander Sennikov, de su galería photosight.ru, donde nos esperan hasta diez veces más.






06 mayo, 2016

Sábado Santo en Lemberg


Святі воїни, guerreros santos, proclaman los iconos de dos santos guerreros vestidos de negro y rojo, los colores de Stepan Bandera, en la fachada del Museo de los Iconos de Lemberg/Lviv. Ambos iconos son parte de la exposición San Jorge vencedor del dragón, y los santos guerreros, en los iconos del s. XIV al s. XIX. Pero con estos colores y sin el cartel de san Jorge que anuncia la exposición son más bien símbolos del clima político actual en Lemberg, y exhiben la gloria inmortal de los héroes luchadores por Ucrania героям слава — y lo mismo encontramos en tantos otros lugares, en los cuentos de hadas, en los pubs y hasta en los cementerios. La muestra permanente exhibe las más bellas tablas de los iconos rutenos de Galizia, una colección de diecisiete mil piezas. Es un mundo extraño y sorprendente para los ojos acostumbrados a los iconos rusos. Igual de intenso y cautivador pero con menos rigidez, de características mucho más populares y lúdicas y con una buena cantidad de influencias occidentales. Iconos con escenas de la vida de los santos que son estampas de la vida cotidiana, los ciclos de la pasión con una rústica ambientación secundaria, visiones del juicio final con una representación enciclopédica de pecados y castigos. El sábado de la Pascua ortodoxa cierran dos horas antes. Se preparan para la Misa de Resurrección y la cena. Христос воскресе - Во истино воскресе, nos despedimos de la encargada. Me gustaría tomar la imagen de algún icono de la Resurrección en memoria de la fiesta pero no puedo encontrar ninguno en la exposición. La resurrección no figura entre los temas pictóricos del futuro de Ucrania.


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07 abril, 2016

La carne es hierba

Las pocas casas de Öræfi miran hacia esta llanura abierta al mar

La vemos tal como es ahora. Pero también podemos imaginar la iglesia de turba de Hof (Hofskirkja) en la pequeña comunidad de Öræfi —al sur de Islandia—, antaño una simple granja, como lugar de refugio y necesario recogimiento frente a los desolados prados abiertos al mar. Allí enterraban también a sus muertos, bajo una tierra poco amable y después de una vida de trabajo duro. Esta zona estaba casi siempre aislada pues la llanura alrededor, fácilmente inundable, hacía imposible el mantenimiento de ninguna carretera. Las escarpadas rocas a su espalda cerraban y siguen cerrando cualquier paso alternativo. Ahora la circunvalación de Islandia es completa y segura, y de Öræfi se llega en un suspiro a Reykjavik.


El trabajo en la granja de Hof apenas ha cambiado desde que entre 1883 y 1885 se construyó la iglesia actual. Seguramente se levantó sobre otra cuyo registro escrito más antiguo data de 1343. El edificio tal como hoy lo vemos, cubierto por bloques de strengur (secciones de turba de aproximadamente un metro de largo y entre 5 y 10 centímetros de grueso) pertenece al momento en que a lo largo de Islandia se construyeron muchos otros similares. Los pocos que aún permanecen buscan el modo de mantenerse en pie, aunque solo sea como testimonio de un largo pasado. Y, por supuesto, desean integrarse en la industria turística que alimenta a la isla.


Pero parece que el intento de protección como Patrimonio de la UNESCO de estas edificaciones es lo que, paradójicamente, va a acabar con ellas. Sus materiales de construcción son muy lábiles –están vivos– y exigen una atención y renovación rápidas. La política cultural conservacionista de los edificios como si fueran pinturas medievales donde hay que preservar a toda costa la pincelada exacta del autor tal cual fue hecha, ha resultado en que los pocos maestros tradicionales que aún construyen con aquellas técnicas dimitieran de toda colaboración activa, quejándose de que hasta les hacían numerar las piedras para volverlas a colocar exactamente en el mismo lugar después de cada intervención. Para ellos la construcción nunca fue algo que se instalaba de una vez para siempre, sino que nacía como un organismo que debía sobrevivir regenerándose, renovándose por completo si fuera necesario, como la naturaleza revive, explota en esta isla volcánica cada año después del hielo del invierno.


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Hay enteras generaciones de tumbas anónimas, suaves montículos de tierra alrededor de la iglesia. Otras tienen renovadas las cruces, como si las acabaran de colocar, y bien legibles las placas con los nombres y las fechas. Pero también las hay que son realmente recientes. Bajo el frío que congela su superficie durante tantos meses, la tierra de Islandia revive cada año. En todas partes se ve latir la raíz volcánica que sostiene la isla. Qué fácil es recitar en este cementerio la tremenda desmesura sentimental de la uruguaya Juana de Ibarbourou:

Amante: no me lleves, si muero, al camposanto.

A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente
alboroto divino de alguna pajarera
o junto a la encantada charla de alguna fuente.

A flor de tierrra, amante. Casi sobre la tierra,
donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,
alargados en tallos, suban a ver de nuevo
la lámpara salvaje de los ocasos rojos.

A flor de tierra, amante. Que el tránsito así sea
más breve. Yo presiento
la lucha de mi carne por volver hacia arriba,
por sentir en sus átomos la frescura del viento.

Yo sé que acaso nunca allá abajo mis manos
podrán estarse quietas.
Que siempre como topos arañarán la tierra
en medio de las sombras estrujadas y prietas.

Arrójame semillas. Yo quiero que se enraícen
en la greda amarilla de mis huesos menguados.
¡Por la parda escalera de las raíces vivas
Yo subiré a mirarte en los lirios morados!




El sol de los cielos se hundió en el nido del océano –  (Iceland’s Folksong Heritage. From the Classic Collection by Bjarni Dorsteinsson)